CRS Afganistán trabajó con la comunidad para construir un puente y un camino entre su pueblo y el más cercano. El puente debería durar entre 20 y 30 años. El proyecto empleó a más de 118 hombres en un programa "trabajo por dinero" que duró 28 días laborales. Pero su mayor importancia es que da acceso para viajar más rapidamente entre comunidades: permite a más jóvenes asistir a la escuela, más comercio, y más mujeres pueden llegar a una clínica cercana para dar a luz. Foto cortesía de Lisa Bandari/Aga Khan Foundation

CRS Afganistán trabajó con la comunidad para construir un puente y un camino entre su pueblo y el más cercano. El puente debería durar entre 20 y 30 años. El proyecto empleó a más de 118 hombres en un programa “trabajo por dinero” que duró 28 días laborales. Pero su mayor importancia es que da acceso para viajar más rapidamente entre comunidades: permite a más jóvenes asistir a la escuela, más comercio, y más mujeres pueden llegar a una clínica cercana para dar a luz. Foto cortesía de Lisa Bandari/Aga Khan Foundation

Estos son días de cauto optimismo en Afganistán. Durante gran parte de los últimos 25 años, Afganistán se ha visto plagado por desastres naturales y provocados por el hombre, desde guerras y sequías hasta terremotos y terrorismo. Después de más de dos décadas de guerra, opresión y fracasos agrícolas, la gente comienza a regresar a sus hogares y reconstruir sus vidas con la esperanza de una paz duradera.

Con pocas oportunidades para desarrollar un buen sistema sanitario, educación de calidad y prosperidad para su pueblo, Afganistán enfrenta una baja esperanza de vida, elevado analfabetismo y limitado acceso a servicios básicos como agua potable, higiene y electricidad. Este país, del tamaño de Texas, es el sexto más pobre del mundo. Millones de afganos huyeron a países vecinos durante la ocupación soviética en la década del ochenta. Muchos permanecen todavía como refugiados. En los años noventa los rusos se retiraron y estalló la guerra civil. El régimen Talibán, con puño de hierro y su controvertida interpretación del Islam, restauró la paz. Derrocado el Talibán y elegido un presidente democráticamente en 2001, Afganistán ha dado pasos definitivos hacia su recuperación. Las niñas han vuelto a los salones de clase y las mujeres reasumen sus lugares en el trabajo y las academias. La música, antes prohibida, se escucha otra vez en los bazares. CRS trabaja en Afganistán desde 1998. En 2001 abrió tres oficinas para ofrecer ayuda de emergencia y educación vocacional a los afectados por la guerra, la pobreza y la sequía. Actualmente labora con socios para ayudar a la gente a reconstruir sus granjas y hogares, además de apoyar programas de trabajo-por-dinero para reconstruir infraestructura dañada.

Trabajo de CRS en Afganistán

Los programas de CRS se concentran en las áreas rurales más pobres, con objetivos de largo plazo. Las oficinas se hallan en la capital, Kabul, y las provincias occidentales de Herat y Ghor, así como una más reciente en Bamiyan. Con un personal de 250 personas (más de 90 por ciento afganos), los programas de CRS funcionan en estrecha colaboración con las comunidades locales. CRS Afganistán apoya los siguientes programas:

Agua y saneamiento

Agua para la vida es un programa que promueve la protección de las cuencas fluviales y los medios de subsistencia en las áreas de Afganistán occidental propensas a la sequía. Incluye construcción y reparación de canales, pozos, bombas y sistemas de riego. Agua para la vida sostiene la agricultura local al restaurar los sistemas de riego y drenaje.

Emergencias

En tiempos de sequía, inundaciones o inviernos duros, CRS ofrece ayuda de emergencia, incluyendo alimentos, artículos domésticos, materiales de construcción, cuidado médico y reparaciones de puentes y caminos. Se presta especial atención a las comunidades remotas, algunas donde solo se llega luego de días a lomo de caballo.

Agricultura

CRS trabaja con los campesinos para incrementar sus ingresos mediante la diversificación y mejora de sus cultivos. Algunos como la fresa, son introducidos en el área y han sido muy exitosos, gracias a la apertura a nuevos mercados.

Educación

CRS colabora con las comunidades rurales para establecer escuelas que ofrezcan educación básica para niños, así como alfabetización y programas de educación acelerada para mujeres. Las comunidades proporcionan el local y los maestros con sus respectivos salarios, mientras CRS suple materiales pedagógicos, bibliotecas y capacitación a los maestros. Unos 3.000 niños y adultos participan de estas clases en las comunidades más apartadas del país. CRS también apoya programas de educación, materiales y capacitación de maestros para sordos, en Kabul.

Microfinanzas

CRS apoya los esfuerzos de grupos femeninos para explorar y desarrollar negocios. Las mujeres se reúnen para trazar un plan, como producir y mercadear pasta de tomate local.

Historia de CRS en Afganistán

CRS comenzó a trabajar en Afganistán en 1998, a través de Cáritas Internacional. Poco después del 11 de septiembre de 2001, abrió oficinas en Kabul, Kandahar y Herat con sucursales en las provincias de Herat y Ghor. En 2002, CRS concentró sus esfuerzos en apoyar las comunidades construyendo acueductos y carreteras, y en educación. Al mismo tiempo, colaboró con la University of Massachusetts para desarrollar programas educativos en las áreas rurales sobre sensibilidad al tema del género en la sociedad. CRS apoya programas de trabajo-por-dinero para reconstruir infraestructura dañada por la guerra o el descuido. También ayuda refugiados afganos en Pakistán u otros países a reintegrarse a sus comunidades. Afganistán es una sociedad civil emergente. La presencia de vibrantes y efectivas organizaciones no gubernamentales dispuestas a protagonizar esta renovación es limitada, así como la capacidad de las existentes. Pero, están creciendo. CRS considera su alianza con organizaciones locales parte esencial de nuestro progreso en Afganistán y trabaja para fortalecer la capacidad de estas organizaciones para servir efectivamente a los afganos durante los años que vienen.