“Cuando las hormigas trabajan juntas, pueden levantar y cargar elefantes”. Este proverbio guineano describe adecuadamente la fortaleza del carácter guineano, que ha perseverado a lo largo de la volátil historia de un país agraciado con hermosos paisajes pero azotado por frecuente inestabilidad política. Desde recibir oleadas de refugiados procedentes de Sierra Leona y Liberia a comienzos de la década del noventa hasta sus propias luchas políticas internas, Guinea ha sufrido las pruebas de una incipiente democracia.

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Una mujer y su hijo reciben un mosquitero impregnado con insecticida contra la malaria en Guinea. CRS fue parte de una campaña nacional en Guinea (Conakry) que entregó mosquiteros impregnados con insecticida y otros servicios de salud para niños menores de 5 años. Foto de Lane Hartill/CRS

El enfoque de Catholic Relief Services (CRS) en Guinea se centra en el buen gobierno, procurando que los jóvenes guineanos entiendan sus derechos y la mejor forma de canalizar sus energías políticas.

El trabajo de CRS comenzó asistiendo a la enorme población refugiada que acogió Guinea, y gradualmente se ha ido convirtiendo en asistencia alimentaria y apoyo a los programas para responder al VIH y el sida. La Iglesia Católica, específicamente mediante Cáritas Guinea, ha sido el principal socio (en inglés) de CRS. La Iglesia se estableció en Guinea a finales del siglo XIX; actualmente tiene tres diócesis y desempeñó un papel de mediación vital durante los disturbios de 2007.

Trabajo de CRS en Guinea

CRS Guinea apoya un número de iniciativas enfocadas en asistencia a los refugiados, VIH y sida, buen gobierno y bienestar social. CRS Guinea participa activamente en los siguientes programas:

Hambre y desnutrición

Cada año, CRS suple a las Misioneras de la Caridad, la congregación fundada por la Madre Teresa, alimentos para niños huérfanos y enfermos, mendigos, prisioneros y otras personas necesitadas. Con las contribuciones de CRS, las Misioneras de la Caridad atienden a más de 1.000 personas.

VIH y sida

A comienzos de 2006, CRS y Cáritas Guinea iniciaron un proyecto piloto en Conakry, distribuyendo alimentos a personas con el VIH. Con alimentos suministrados por el Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas, CRS y Cáritas Guinea distribuyen raciones a guineanos necesitados, al tiempo de ofrecer educación sobe nutrición y demostraciones de cómo cocinar. Cáritas Guinea ha emprendido recientemente campañas de información sobre el VIH y el sida, financiadas por CRS.

Asistencia a refugiados

Desde 2002, CRS se ha concentrado en la distribución en gran escala de alimentos y otros suministros de ayuda financiados por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados en cinco campamentos en el sur de Guinea, cerca de N’Zérékoré y Kissidougou. Mediante esta iniciativa, CRS y la iglesia local han entregado suministros a 45.000 refugiados. CRS también ha dirigido la preparación de comida caliente para refugiados que retornan a sus hogares en Liberia.

Paz y derechos humanos

CRS colabora estrechamente con la Red pro Paz de África del oeste en temas de resolución de conflictos y buen gobierno. Un reciente proyecto financiado por el Departamento de Estado de los Estados Unidos ayudará a aplicar el poder de las voces de la comunidad, combinadas con las de los dirigentes tradicionales y religiosos, para promover entre los guineanos la conciencia sobre sus responsabilidades como buenos ciudadanos.

Historia de CRS en Guinea

Desde su independencia de Francia en 1958, Guinea ha enfrentado las dificultades propias de una joven democracia. Del turbulento ambiente político de los ochenta a los disturbios populares de 2007, Guinea ha sido frecuentemente un punto inflamable en esta volátil esquina de África.

El primer presidente de Guinea, Ahmed Sekou Touré, estuvo influenciado profundamente por los principios del socialismo marxista que permearon todos los estamentos del tejido social guineano. En abril de 1984, tras la muerte de Touré, el presidente Lansana Conté lanzó la Segunda República de Guinea, que continúa hasta el presente.

En septiembre de 2000, liberianos, sierraleoneses y guineanos disgustados se apoderaron de varios poblados en el sur del país. Más de 1.000 personas murieron. Estas acciones desestabilizaron la ya frágil región de Forest. A finales de 2002, mientras Costa de Marfil se hundía en la guerra civil, decenas de miles de guineanos residentes allí cruzaron la frontera de vuelta a Guinea, presionando la decrépita infraestructura del sur. Fue preciso llamar maestros jubilados para atender la abrumadora cantidad de nuevos estudiantes. Algunas escuelas secundarias llegaron a tener hasta 100 alumnos por aula. En la capital Conakry, aumentaron las tarifas escolares y los estudiantes tenían que llevar sus propias sillas.

Para empeorar las cosas, en 2004 los precios del arroz —alimento básico de Guinea— aumentaron súbitamente y los empleados públicos, que ganaban 36 dólares al mes, no podían comprarlo. Estallaron disturbios, que solo cesaron cuando el presidente Conté subsidió el precio del arroz. Las huelgas proliferaron en el país. A comienzos de 2007, un estimado de 30 a 40.000 personas se lanzaron a las calles exigiendo cambios políticos. Enfrentamientos entre militares y manifestantes dejaron 137 muertos y más de 1.667 heridos. Estas huelgas llevaron eventualmente a la formación de un nuevo gobierno, encabezado por el prime ministro Lansana Kouyate, en marzo de 2007.

Durante los enfrentamientos de 2007, el Arzobispo de Conakry formó parte del grupo de dirigentes religiosos a quienes se acredita haber mediado con éxito en las negociaciones entre los sindicatos y el gobierno.