Nuestros principios

PHI2013078215Como la agencia oficial internacional de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, CRS  se basa en la rica tradición de las Sagradas Escrituras y en la doctrina social católica, que sirven como pilares de los Principios de CRS. Actuando como una guía de lo que un mundo justo podría parecerse, estos principios son compartidos más allá de fronteras religiosas y culturales y expresan valores comunes entre personas que buscan promover y trabajar en pro de la justicia verdadera y de la paz duradera.

Santidad y dignidad de la persona

Creada a imagen de Dios, toda vida humana es santa y posee una dignidad que proviene directamente de nuestra creación y no forman alguna acción nuestra.

Derechos y responsabilidades

Toda persona tiene derechos y deberes básicos que se derivan de nuestra dignidad humana y que nos pertenecen a todos por ser humanos, sin consideración de estructuras sociales o políticas. Los derechos son numerosos e incluyen aquellas cosas que hace la vida verdaderamente humana. De la mano con nuestros derechos existen deberes y responsabilidades para respetar los derechos del prójimo y trabajar por el bien común de toda la humanidad.

Naturaleza social de la humanidad

Somos sociales por naturaleza y estamos llamados a vivir en comunidad; nuestro potencial humano no se realiza plenamente en aislamiento, sino en comunidad con los demás. La forma en que organizamos nuestras familias, sociedades y comunidades afecta directamente la dignidad humana y la capacidad para lograr nuestro potencial humano a plenitud.

El bien común

Para que todos tengamos oportunidad de crecer y desarrollarnos plenamente, debe existir dentro de la sociedad determinada estructura social. Esto es el bien común. Numerosas condiciones sociales —económicas, políticas, materiales y culturales— influyen en nuestra capacidad para lograr la dignidad humana y alcanzar nuestro pleno potencial.

Subsidiariedad

Un nivel superior de gobierno —u organización— no debe desempeñar ninguna función o deber que pueda ser manejado con mayor efectividad en un nivel inferior por personas más cercanas al problema y con mejor comprensión del tema.

Solidaridad

Todos somos parte de una sola familia humana —sin importar nuestras diferencias de nacionalidad, raza, religión, situación económica o ideología— y, en un mundo crecientemente interconectado, amar a nuestro prójimo adquiere dimensiones globales.

Opción por los pobres

En toda decisión económica, política o social, debe darse importancia a las necesidades de los más pobres y vulnerables, así como de los enfermos y desamparados. Cuando hacemos esto fortalecemos a la comunidad entera, porque el desamparo de cualquier miembro de la humanidad hiere al resto de la sociedad.

Fiel administración de los recursos

Hay una integridad inherente en toda la Creación que requiere una cuidadosa administración de todos nuestros recursos, que asegure que los utilicemos y distribuyamos justa y equitativamente conforme a nuestra fe católica; así como que los planifiquemos para las generaciones futuras.