En una región plagada de inestabilidad y violencia, Benin se distingue por su democratización y compromiso con la paz. Aunque este pequeño país de África del este aún lucha por mejorar las condiciones de vida de sus 8 millones de ciudadanos, soplan vientos de cambio. Catholic Relief Services (CRS) trabaja estrechamente con el pueblo de Benin en esta etapa de crecimiento y esperanza.

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Un voluntario de la Cruz Roja ayuda a un beneficiario usar sus vales para comprar mandioca en Benin. CRS tuvo una feria de vales para benineses afectados por inundaciones en Septiembre 2010. Participantes podían canjear los vales por comida y otras provisiones. También se les enseñó cómo tratar el agua turbia para que se la podía beber. Foto de Sarah Binder/CRS

Desde 1958 CRS ha concentrado su atención en los ciudadanos más vulnerables de Benin, especialmente niños, personas con VIH y sida y sus familias, así como los pobres de las zonas rurales en asuntos de educación, salud y microfinanzas. Los programas son implementados por socios locales (en inglés) tales como el gobierno de Benin, la Conferencia Episcopal de Benin y organizaciones no gubernamentales locales e internacionales.

Trabajo de CRS en Benin

El limitado acceso a la educación, servicios de salud y nutrición, impiden el desarrollo de Benin. Durante casi 50 años, los programas de CRS han luchado para levantar familias de la pobreza y ayudarlas a construir vidas saludables y sólidos medios de subsistencia. CRS Benin está activo en los siguientes programas:

Salud

Desde 1995 CRS, en alianza con Cáritas Benin, ha ofrecido asistencia y apoyo a personas con el VIH. El proyecto proporciona asistencia médica, incluyendo terapia anti-retroviral, apoyo nutricional y capacitación vocacional. Este fue el primer proyecto en ofrecer apoyo social y emocional a los pacientes con VIH. Actualmente el programa ayuda a los que cuidan de los niños huérfanos y necesitados a encontrar medios de subsistencia.

Paz y derechos humanos

Para incrementar la comprensión de los derechos y responsabilidades humanas, CRS trabaja con seis socios diocesanos. Mediante transmisiones de radio, sesiones de grupo, asesoramiento legal, resolución y prevención de conflictos, y capacitación en derechos humanos, se promueve el establecimiento y el mantenimiento de comunidades que buscan la paz.

Educación

Los niños, especialmente las niñas, enfrentan numerosas barreras culturales y económicas para educarse. CRS trabaja con asociaciones de padres y maestros, establece programas de alimentación escolar y ofrece capacitación a maestros. También imparte educación en salud y tratamientos para desparasitar a los niños, además de asistir a las comunidades en proyectos de mejoramiento de las escuelas. Los programas de educación no formal de CRS ayudan a los Centros de Capacitación Vocacional de Cáritas a asistir a los niños, particularmente las niñas, recuperadas de la trata de personas o en peligro de ser víctimas de la trata.

Microfinanzas

Las comunidades de ahorros y autopréstamos (SILC, por su sigla en inglés) ofrecen dónde ahorrar y obtener préstamos a comunidades que carecen de acceso a los servicios financieros formales. Mediante las SILC, las mujeres pueden obtener fondos para comenzar o expandir pequeños negocios. Las SILC ayudan las familias a levantar fuertes cimientos económicos. Cada grupo es autónomo y determina el horario de sus reuniones, depósitos mínimos y una tasa de interés fija para los préstamos. Actualmente, CRS implementa un proyecto SILC en dos diócesis de Benin.

Historia de CRS en Benin

Benin, antiguamente el Reino de Dahomey, obtuvo su independencia de Francia el 1º de agosto de 1960. Casi dos años antes, CRS había firmado su primer acuerdo para trabajar en el país. A solicitud de la Conferencia Episcopal de Benin, la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos despachó ropa, suministros médicos y alimentos para asistir a los pobres.

A lo largo de las cinco décadas siguientes, las necesidades del país han cambiado. CRS ha adaptado su programación en respuesta a esos cambios.

En 1972, militares encabezados por el mayor Mathieu Kerekou, se apoderaron del gobierno y cambiaron el nombre del país a Benin. A finales de 1989 Benin renunció a las políticas marxistas y al año siguiente se constituyó en una democracia constitucional multipartidista.

En los últimos años, Benin ha trabajado para implantar principios democráticos mediante la descentralización del poder.