El agua limpia significa una mejor salud, especialmente para los niños pequeños. En situaciones de emergencia, el acceso al agua limpia y una infraestructura de saneamiento funcionando permite a la gente permanecer saludable mientras atraviesan períodos llenos de tensión. Una mejor gestión del agua en tiempos normales, permite a las comunidades mantener o incluso mejorar la cantidad y la calidad de sus recursos de agua, lo que significa un mayor rendimiento de los cultivos y animales más sanos.

Zainab, de 10 años, lava los platos con agua proveída por el nuevo sistema de agua que fue construido con la ayuda de CRS. Zainab y su familia tenían que hacer varios viajes de 40 minutos a diario para obtener agua limpia de un manantial, el cual fue arruinado por el terremoto de 2005 en Pakistán. Foto de Jim Stipe/CRS
CRS se asocia con grupos que van desde los gobiernos locales y asociaciones comunitarias que trabajan con el agua, a organizaciones internacionales como Cáritas en proyectos destinados a mejorar el abastecimiento de agua para uso doméstico, productivo, y ambiental en las comunidades más pobres del mundo.
Estos socios asumen la responsabilidad de muchas de las miles de tareas involucradas en los proyectos de agua y saneamiento: perforación de pozos, instalación de bombas, colocación de tuberías, construcción de letrinas, y actividades de capacitación y divulgación, entre muchos otros. Sin su comprensión del entorno cultural, social y político, no podríamos llegar a los más vulnerables en una forma sustentable.
Guiados por la creencia de que toda persona tiene derecho a vivir una vida sana y productiva con dignidad, ayudamos a que los pobres tengan acceso a fuentes de agua adecuadas para beber, para la higiene y saneamiento, la agricultura, la industria y para otros usos. En 2008, alrededor de 80 proyectos de CRS en África del este, América Latina y el Caribe, Asia meridional y el sudeste asiático, se centraron, al menos en parte, en el agua y el saneamiento.

