Ana Gloria Rivas-Vazquez

Ana Gloria Rivas-Vazquez

“Cuando yo era pequeña, pensé que yo vivía en un lugar que se llamaba “El Exilio”, porque mi abuela siempre decía bueno, es que aquí en el exilio, aquí en el exilio, entonces yo juraba que así se llamaba mi pueblo, mi ciudad”

Y es que efectivamente Ana Gloria nació en el exilio. Como tantos cubanos llegados a Miami en los años 60, sus padres, él venezolano y ella cubana, tuvieron que refugiarse y empezar de cero en un nuevo país. Al llegar ya esperaban a Ana Gloria. Desde pequeña de la mano de su abuela, acompañó el proceso de asentamiento de refugiados, increíblemente ya desde entonces, cerca de CRS, sin saberlo. Su abuela, solidaria y compasiva fungía como trabajadora social con los niños que llegaron sin sus padres. Fue ella quien le formó la consciencia. Ana Gloria veía cómo todos se ayudaban, se acogía cubanos en casa, se llamaba “prima” a la chica que vivía en su casa, sin papas y como única familia la de Ana Gloria. Así es como dar una mano a otros se volvió natural, parte de lo que se hace por otros, la normalidad.

Cuando Ana Gloria estudió se hacía evidente su interés por lo internacional. Fue a Georgetown University a estudiar Relaciones Internacionales y durante su carrera viajó a Florencia, Italia a estudiar un semestre de intercambio. Pero luego estudió leyes en Miami, aunque las leyes nunca fueron lo suyo. En su búsqueda, fue periodista en Venezuela en el Daily Journal y en Miami, en el Miami Herald. Pero su verdadero amor siempre fue la filantropía. Trabajó en una fundación comunitaria y luego fue vicepresidente de Recaudación de Fondos y Relaciones Exteriores para la Universidad de la Arquidiócesis de Miami, Saint Thomas University. La cercanía con su vocación la llevó a Hispanics in Philanthropy y de ahí, el camino natural fue directo a CRS en el 2014. Católica, internacionalista, solidaria, hija de emigrantes, todo se alineó.

“Trabajar con CRS es trabajar en un campo que está perfectamente alineado con mis valores y eso para mí es un privilegio” nos dice Ana Gloria.

Los hispanos católicos representamos la mitad de los católicos en Estados Unidos y además somos las personas más solidarias y comprensivas de las situaciones de sus países. Comprendemos que dejar la familia y migrar, es algo muy duro porque a diferencia de en otras partes del mundo, en Latinoamérica, la abuela, los primos, los tíos, todos crecemos unidos. Decidir migrar es casi siempre un asunto de fuerza mayor, que lleva a los viajeros a arriesgar todo por una oportunidad. Por esto, nadie entiende mejor el sentimiento que los hispanos en Estados Unidos que CRS.

Ana Gloria invita a su comunidad a hacer un pequeño sacrificio, una cena menos afuera, un par de zapatos menos…en vez de ver cuánto te sobró a fin de mes, empezar donando, que sea el primer pago que destinas a servir a Dios. “Yo creo que uno se tiene que levantar por las mañanas y preguntarse ¿A qué me está llamando hoy el Señor?”

Casada con un abogado de inmigración con la misma consciencia social y madre de tres jovencitos, para Ana Gloria es un privilegio la oración de todos los lunes en CRS. Ser parte de una organización con 80 años de hacer el trabajo de Cristo en más de 100 países y vivir el evangelio en acción cada día es ver su vida puesta en servicio. Poder responder al llamado de Mateo 25: “tuve hambre y me diste de comer”….qué más puede pedir.

Es el mes de celebrar nuestra herencia hispana, ¡Celebra con CRS!

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