MEDITACIÓN DE ADVIENTO

MEDITACIÓN DE ADVIENTO

Los misterios gozosos del rosario: reflexiones acerca de los refugiados

Introducción

Al meditar en los Misterios Gozosos del Rosario, contemplamos a María y a José cuando descubren que María traerá al Hijo de Dios al mundo, y les acompañamos a través del nacimiento de Cristo y su infancia. Estas reflexiones acerca de cada uno de los Misterios Gozosos incluyen una historia de refugiados en la actualidad en el Medio Oriente, de dónde provino la Sagrada Familia. Reflexionamos sobre la experiencia de la Sagrada Familia a través de sus historias. Junto con tus intenciones personales, por favor ofrece el Rosario por la seguridad de las familias de los refugiados en todo el mundo y por el fin del conflicto y las condiciones que obligan a las personas a huir de sus hogares.

Visita el sitio de internet de la Conferencia de Obispos de los Estados Unidos para obtener información sobre cómo rezar el rosario y las oraciones que se usan en todo el rosario.

Haga la señal de la cruz y rece:

crucifijo

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo ….

El Credo de los Apóstoles, un (1) Padre Nuestro, tres (3) Ave Marías y un (1) Gloria

Primer misterio gozoso: La anunciación de nuestro Señor

Sagrada Escritura

Al sexto mes el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una joven virgen que estaba comprometida en matrimonio con un hombre llamado José, de la familia de David. La virgen se llamaba María. Llegó el ángel hasta ella y le dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.» María quedó muy conmovida al oír estas palabras, y se preguntaba qué significaría tal saludo. Pero el ángel le dijo: «No temas, María, porque has encontrado el favor de Dios. Concebirás en tu seno y darás a luz un hijo, al que pondrás el nombre de Jesús. Será grande y será llamado Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de su padre David; gobernará por siempre al pueblo de Jacob y su reinado no terminará jamás.»… Dijo María: «Yo soy la servidora del Señor, hágase en mí tal como has dicho.» Después el ángel se alejo. (Lucas 1,26-33.38)


Fruto del Espíritu: Humildad

Reflexión

Solo podemos imaginar cuán abrumada y asustada estaba María cuando supo que acogería a un niño en una situación que nunca hubiera planeado. María estaba comprometida para casarse y su hijo no era de su prometido. Su novio, José, también estaba en un lugar difícil. Le pidieron que la apoyara humildemente a pesar de su propia incertidumbre y del posible escándalo. Los futuros padres de todo el mundo, especialmente los que se ven obligados a abandonar sus hogares, se enfrentan a incógnitas similares.

Hassan Zaroid, refugiado de la guerra civil en Siria.

Antes de que comenzara la guerra civil Siria, Hassan Zaroid era propietario de un negocio en la ciudad de Homs. “Yo era feliz. Yo tenía una casa. Yo tenía un auto, pero luego perdí todo”.

A un año de la guerra, él y su esposa, que estaba embarazada, decidieron que era demasiado peligroso permanecer en Siria. Entonces, huyeron a Jordania con solo la ropa que llevaban puesta. Han estado ahí desde entonces.

A pesar de que no sabían lo que les depararía su futuro, dieron la bienvenida al nacimiento de su hijo con amor. “A través de mis oraciones a Dios me siento optimista de que mañana será un día mejor”, dice Hassan.

Oración: María y José, les pedimos intercedan por todas las futuras madres y padres de todo el mundo, y especialmente por las madres que darán a luz en el camino, en campamentos de refugiados o en lugares alejados de su hogar.

Rezar: un (1) Padre Nuestro diez (10) Ave Marías y un (1) Gloria

Segundo misterio gozoso: La visitación

Sagrada Escritura

Durante esos días, María partió y se dirigió apresuradamente a la región montañosa hacia la ciudad de Judá, donde entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel. Cuando Isabel oyó el saludo de María, el infante saltó en su vientre e Isabel, llena del Espíritu Santo, clamó en alta voz y dijo: “Muy bendita eres entre las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre. ¿Cómo he merecido yo que venga a mí la madre de mi Señor? Porque en el momento en que el sonido de tu saludo llegó a mis oídos, el bebé en mi vientre saltó de alegría. ¡Dichosa tú por haber creído que se cumplirían las promesas del Señor!” (Lucas 1,39-45)


Fruto del Espíritu: Amor al prójimo

Reflexión

Malak enseña a niños sirios que, como ella, han perdido sus hogares y viven como refugiados.

María fue a visitar a su prima Isabel luego de enterarse de que Isabel, que había pasado más allá de su edad fértil, estaba embarazada. Aunque María también estaba embarazada, hizo el viaje para pasar tiempo con su prima y compartir la alegría de Isabel. Puede ser difícil para nosotros salir voluntariamente de nosotros mismos y estar presentes a las necesidades de nuestro prójimo, especialmente teniendo en cuenta todo lo que llevamos en nuestras propias vidas. Pero María nos sirve de ejemplo.

Malak, una joven mujer Siria que huyó de su casa en Aleppo hace varios años, es un ejemplo moderno de alguien que está presente y comparte alegría con su prójimo, a pesar de todo lo que lleva consigo en su propio corazón. Ella ha estado trabajando como maestra desde que huyó a Turquía.

Malak enseña a niños sirios que, como ella, han perdido sus hogares y viven como refugiados. Muchos están traumatizados por la violencia que han presenciado. “Al principio, los niños se sentaban solos en un rincón”, dice Malak. “Ahora, ya no gritan de miedo”.

Al igual que María, a pesar de todo lo que ella llevaba consigo, Malak brinda amor a los demás al estar junto a ellos en medio de sus necesidades.

Oración: Oremos para que incluso cuando nuestros corazones estén llenos de nuestras propias alegrías o dificultades, recordemos que debemos acercarnos a nuestro prójimo y amarle.

Rezar: un (1) Padre Nuestro diez (10) Ave Marías y un (1) Gloria

Tercer misterio gozoso: el nacimiento de Jesús

Sagrada Escritura

Mientras estaban en Belén, llegó para María el momento del parto y dio a luz a su hijo primogénito. Lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, pues no había lugar para ellos en la posada. En la región había pastores que vivían en el campo y que por la noche se turnaban para cuidar sus rebaños. Se les apareció un ángel del Señor, y la gloria del Señor los rodeó de claridad, y quedaron muy asustados. Pero el ángel les dijo: «No teman, pues yo vengo a comunicarles una buena noticia, que será motivo de mucha alegría para todo el pueblo: hoy, en la ciudad de David, ha nacido para ustedes un Salvador, que es el Mesías y el Señor. Y esta será la señal: hallarán a un niño recién nacido, envuelto en pañales y acostado en un pesebre.» (Lucas 2, 6-12)


Fruto del Espíritu: Pobreza de espíritu

Reflexión

Ashaa y sus 2 hijos, Jarah de 6 años y Waed de 10 años. 

María dio a luz a Jesús no solo sin las comodidades modernas, sino sin las comodidades limitadas de su tiempo. Ella dio a luz afuera en un establo. Ella puso a su recién nacido en paja. Cualquier padre nuevo en su lugar se habría preocupado por el saneamiento y por mantener a su bebé abrigado—sin mencionar su propia necesidad de un lugar para descansar. Tenían a su bebé en un pesebre porque, al igual que muchos refugiados en el Medio Oriente de hoy, estaban en el camino y tuvieron que conformarse con lo que pudieron encontrar.

Ashaa sabe cómo es esto. Ella vive en un pequeño apartamento en Jordania con su esposo, que está enfermo, y sus 5 hijos. La familia huyó de su Siria natal hace años. Ahora dependen principalmente del apoyo de otros para sobrevivir.

“Lavo nuestra ropa con mis propias manos porque no tenemos una lavadora”, se lamenta Ashaa, recordando su vida anterior.

A pesar de que debe criar a su familia en condiciones precarias y lejos de su hogar, Ashaa dice que aún están mejor lejos del peligro que enfrentaban en Siria. “Sé que esta área es segura, así que doy gracias a Dios por todo y porque estamos aquí, al menos”, dice ella.

Oración: Pedimos la intercesión de la Sagrada Familia mientras oramos especialmente por todos los refugiados que están criando a sus familias en el camino sin las necesidades básicas y las comodidades que alguna vez tuvieron.

 

Rezar: un (1) Padre Nuestro, diez (10) Ave Marías y un (1) Gloria

Cuarto misterio gozoso: la presentación en el templo

Sagrada Escritura

Había un hombre en Jerusalén que se llamaba Simeón. Este hombre era justo y devoto, en espera de la consolación de Israel, y el Espíritu Santo estaba sobre él. Le había sido revelado por el Espíritu Santo que no moriría antes de haber visto al Mesías del Señor. El Espíritu también lo llevó al Templo; y cuando los padres trajeron al niño Jesús para cumplir la costumbre de la ley con respecto a él, lo tomó en sus brazos y bendijo a Dios, diciendo: “Ahora, Maestro, puedes dejar que tu siervo vaya en paz, de acuerdo con tu palabra, Porque mis ojos han visto a tu salvador, que has preparado y ofreces a todos los pueblos, luz que se revelará a las naciones y gloria de tu pueblo, Israel”. (Lucas, 25-32)


Fruto del Espíritu: Pureza de mente y cuerpo

Reflexión

Sakeena Mteir de 11 años, ha estado fuera de la escuela desde que comenzó la guerra civil de Siria en 2011

Cuando Simeón vio al niño Jesús, inmediatamente reconoció que era Dios. A veces esperamos esto en nuestra propia vida de fe: que Cristo comparecerá ante nosotros y no tendremos dudas de que es él. Aunque es posible que no veamos a Jesús en esta vida de la manera que lo hizo Simeón, su historia nos recuerda que los niños pueden llevarnos a Cristo. Como dice Jesús más tarde en su ministerio público, “Y el que recibe en mi nombre a un niño como éste, me recibe a mí”. (Mateo 18, 5)

Durante el Adviento, pensemos especialmente en los pequeños que son de la misma parte del mundo que Jesús, y que, como el niño Jesús, tuvieron que huir de sus hogares. Esto incluye a niñas como Sakeena Mteir. Con su grueso cabello negro recogido en una larga cola de caballo, una camiseta rosa brillante y esmalte de uñas multicolor, Sakeena parece una típica niña de 11 años. Y de alguna manera, lo es. Sin embargo, por más de 4 años, Sakeena, sus padres y 8 hermanos y hermanas han vivido en un refugio improvisado hecho de unas cuantas vigas de madera y una variedad de lonas en el remoto valle de Bekaa en el Líbano. Sin un final a la vista del conflicto en su tierra natal, Siria, continúan viviendo en el limbo.

La madre de Sakeena, Turfa, dice que su hija es brillante y siempre cuida de sus hermanos. Ella espera que su hija algún día se convierta en maestra. Sakeena y muchos otros niños refugiados llevan esperanza a quienes los rodean y nos dirigen a Cristo.

Oración: Oremos para que durante el tiempo de Adviento veamos a Cristo en quienes nos rodean, especialmente en el don de los niños.

 

 

 

 

Rezar: un (1) Padre Nuestro, diez (10) Ave Marías y un (1) Gloria

Quinto misterio gozoso: el niño perdido y hallado en el templo

Sagrada Escritura

Los padres de Jesús iban todos los años a Jerusalén para la fiesta de la Pascua. Cuando Jesús cumplió los doce años, fue con ellos a la fiesta, pues así había de ser. Al terminar los días de la fiesta regresaron, pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén sin que sus padres lo supieran. Seguros de que estaba con la caravana de vuelta, caminaron todo un día. Después se pusieron a buscarlo entre sus parientes y conocidos. Como no lo encontraron, volvieron a Jerusalén en su búsqueda. Al tercer día lo hallaron en el Templo, sentado en medio de los maestros de la Ley, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Todos los que le oían quedaban asombrados de su inteligencia y de sus respuestas. Sus padres se emocionaron mucho al verlo; su madre le decía: “Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? Tu padre y yo hemos estado muy angustiados mientras te buscábamos.” Él les contestó: “ ¿Y por qué me buscaban? ¿No saben que yo debo estar donde mi Padre?” Pero ellos no comprendieron esta respuesta. (Lucas 2, 41-50)


Fruto del Espíritu: Obediencia

Reflexión

La familia Basheer huyó de Siria hace unos meses cuando una bomba destruyó su casa. Habían escuchado explosiones y disparos casi todos los días. Khaled Basheer, el padre, dice: “También estábamos muy asustados de un ataque de [ISIS]. Escuchamos historias tan horribles sobre la crueldad con que matan a personas inocentes y violan a mujeres y niñas”.

Khaled, su esposa y sus tres hijos (dos de los tres se muestran en la foto) sobrevivieron. “¿Realmente podemos decir que tuvimos suerte?” pregunta él.

Ellos vivieron en una tienda de campaña en las afueras de Alepo después de que su casa fue bombardeada, pero a diferencia de muchas otras familias de refugiados, todos los miembros sobrevivieron y permanecen juntos. Sin embargo, en todo el mundo, las familias de refugiados están separadas. Deben conocer muy bien los sentimientos que experimentaron María y José cuando no pudieron encontrar a su hijo durante 3 días.

Oración: Oremos por todos los niños refugiados, especialmente aquellos separados de sus padres o que han muerto en sus viajes en busca de la seguridad.

Rezar: un (1) Padre Nuestro, diez (10) Ave Marías y un (1) Gloria


         

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