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Ayuda para Medio Oriente, desgarrado por conflicto

A medida que se agrava el conflicto en el Medio Oriente, millones de refugiados y personas desplazadas en Irak, Gaza y Siria necesitan nuestro apoyo.

La casa de Abu Omear Samhan Mob fue destruida en el conflicto de Gaza-Israel originado a mediados de mayo del 2014 . Éste se intensificó a principios de julio cuando las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) lanzaron la Operación de protección perimetral contra militantes en la Franja de Gaza. CRS y su socio USAID respondieron mediante la distribución de artículos no alimentarios esenciales, o artículos no alimentarios en la ciudad de Gaza. Foto por Shareef Sarhan para CRS.

La casa de Abu Omear Samhan Mob fue destruida en el conflicto de Gaza-Israel originado a mediados de mayo del 2014 . Éste se intensificó a principios de julio cuando las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) lanzaron la Operación de protección perimetral contra militantes en la Franja de Gaza. CRS y su socio USAID respondieron mediante la distribución de artículos no alimentarios esenciales, o artículos no alimentarios en la ciudad de Gaza. Foto por Shareef Sarhan para CRS.

  • En  Irak, la deteriorada situación de seguridad ha causado desplazamientos masivos: 200.000 personas están viviendo en centros colectivos.
  • En Gaza, cientos de civiles inocentes han muerto, y la rápida escalada en la violencia ha devastado las expectativas actuales para la construcción de la paz entre israelíes y palestinos.
  • En Siria, más de 2 millones de personas —en su mayoría mujeres y niños—han buscado refugio en los países vecinos.

Aquí compartimos una actualización desde Iraq de nuestra colega Caroline Brennan:

Las noticias desde Irak pueden ser aterradoras desde lejos. Sin embargo, de manera más cercana y personal, las familias iraquíes no podrían ser más amables, hospitalarias y atentas— a pesar de la terrible situación en la que viven.
En una tienda de campaña, donde el calor es sofocante y el suministro de agua es escaso, te ofrecen una botella de agua fría. Bajo un cielo abierto, una familia— que hace menos de un mes vivía en una casa bonita, y hoy vive bajo un árbol— te ofrece amablemente té. Sobre todo, te extienden una disculpa por no poder ofrecer algo más.

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La crisis humanitaria que enfrentan las familias iraquíes aquí es algo que era inimaginable para muchos de ellos hace apenas unos meses. Desde enero de este año, 1,2 millones de iraquíes han sido desplazados dentro de su país. Provienen de diversos orígenes— cristianos, yazidíes, y las minorías chiítas; empleos corporativos, agricultores y jornaleros; abuelos, estudiantes universitarios y recién nacidos. Ellos tienen una cosa en común: han sido atacados por el grupo militante Estado Islámico (también conocido como ISIS, por su sigla en inglés), y han huido de sus hogares por temor.

Muchos se fueron en medio de la noche en cualquier momento, hacinados en coches pequeños con un gran número de miembros de la familia, huyendo hacia ciudades más seguras como Erbil y Dohuk. Llegarón a un tipo de refugio después de haber sido robados en los puestos de revisión y caminar durante horas o días. Se encuentran en una vida completamente ajena a la que conocían antes.

Sacerdotes iraquíes locales dicen que todos son bienvenidos aquí en busca de refugio, pero sus recursos no dan abasto. CRS trabaja con la Iglesia Católica local y Cáritas Irak para proveer ayuda y cuidado a miles de personas en la zona. Hasta la fecha, Cáritas Irak y CRS han proporcionado suministros de vida a 4.350 familias desplazadas en Erbil, Ninewa, Dahuk, Zakho y Amedi. Sin embargo, las necesidades son tremendas.

El miedo se perfila para las familias que no están seguras cuáles serán sus opciones a largo plazo. Para empezar: la escuela inicia en septiembre, pero decenas de miles de personas han llenado las aulas de las escuelas que permanecieron cerradas durante el verano. Muchos niños desplazados no pudieron presentar sus exámenes de fin de año en su lugar de origen, y por lo tanto no están seguros si podrán regresar una vez que las escuelas reanuden actividades. No está claro cuándo reabrirán las escuelas y, de ser así, ¿a dónde irán estas familias?

“Queremos volver a nuestros hogares. Queremos estar seguros. Queremos ser capaces de ir a la iglesia,” dijo Mary, que ahora vive en un salón de clase con otra familia en Sarsang.
Además, conduciendo a lo largo de las carreteras, puedes ver a cientos de familias, principalmente yazidi, viviendo bajo los pasos elevados o por los lados de la carretera.
No importa el trasfondo, sigues siendo recibido con amabilidad, y se te ofrece lo poco que tienen las familias de sobra de la abundancia de su generosidad.

“Yo no quiero que sientas lástima por mí,” dijo Saddam, que vive en un edificio abandonado con sus seis hijos en Erbil. “Yo no quiero herir tu corazón. Siento mucho que me conozcas bajo estas circunstancias.
“Esta no es vida, pero estamos respirando,” dijo.

CRS y Cáritas están abriendo una oficina conjunta en Erbil como base para nuestras operaciones de expansión. Las prioridades de los programas incluyen: alimentos y refugio; agua y saneamiento; suministros esenciales de vida; apoyo psicológico y social; educación para miles de niños desplazados internamente que han perdido meses de escuela; y preparación para un reasentamiento a más largo plazo, incluyendo refugio más permanente y opciones de medios de vida, tales como “efectivo-por-trabajo” y capacitación profesional

Por favor, oren por las familias afectadas por la violencia aterradora. Y por favor, contribuyan generosamente para fortalecer nuestra respuesta a los conflictos en el Medio Oriente.

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La potencia de la pompa

Cuando el don del agua se hace posible, se brinda más que una bebida al sediento. Catholic Relief Services se basa en décadas de experiencia para asegurarse que el acceso al agua limpia es una solución a largo plazo para muchas de las necesidades básicas en las comunidades más pobres alrededor del mundo.

Héctor Manuel Moreno de 4 años es sobrino de Marta, una de las mujeres del pueblo de San Antonio en Nicaragua que participa en uno de los grupos de ahorro locales. Como parte de este grupo Marta y sus compañeras cultivan verduras, esto es posible por medio del programa A4N, apoyado por la Fundación Howard G. Buffett y CRS. Foto por Karen Kasmauski para CRS.

Héctor Manuel Moreno de 4 años es sobrino de Marta, una de las mujeres del pueblo de San Antonio en Nicaragua que participa en uno de los grupos de ahorro locales. Como parte de este grupo Marta y sus compañeras cultivan verduras, esto es posible por medio del programa A4N, apoyado por la Fundación Howard G. Buffett y CRS. Foto por Karen Kasmauski para CRS.

Cuando una comunidad tiene acceso al agua potable, la gente se beneficia en muchas áreas, como salud, educación, agricultura y hasta seguridad personal. El agua limpia reduce enfermedades que se producen cuando este líquido vital no recibe el tratamiento adecuado.

El que los adultos estén sanos, mejora la productividad y los niños sanos pasan más tiempo en el salón de clases. Cuando hay un fácil acceso al agua, los agricultores pueden cultivar de manera más eficiente y mantener su ganado sano. Si las mujeres no tienen que caminar todo el día para buscar agua, están más seguras y pueden pasar más tiempo con sus familias.

Datos importantes en relación a la falta de agua potable:

  • 3.6 millones de personas mueren cada año por enfermedades relacionadas con el agua.
  • 4.000 niños mueren diariamente por enfermedades causadas por la pobre calidad del agua, saneamiento e higiene.
  • 884 millones de personas en todo el mundo no tienen acceso a agua limpia.
  • Cada dólar invertido en agua y saneamiento produce 8 dólares en incremento de productividad y disminución de los costos de salud.
  • 84 por ciento de personas sin acceso a agua potable viven en zonas rurales.

Nada es tan esencial para la supervivencia como el agua, y aunque casi mil millones de personas carecen de acceso a la misma, tu estás ayudando a CRS a llevar agua potable diariamente a nuestros hermanos y hermanas necesitadas. 

Para leer más sobre programas de CRS que trabajan en el área de agua y saneamiento, haz clíc aquí.

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Oración a la Sagrada Familia de Nazaret

Sagrada Familia de Nazaret;
enséñanos el recogimiento,
la interioridad;
danos la disposición de
escuchar las buenas inspiraciones y las palabras
de los verdaderos maestros.

Nagena de 7 años con sus 3 hermanas y 5 hermanos, vive en la provincial de Pakhtunkhwa en Pakistán. Su padre murió en 2009. La imagen se tomó después de las inundaciones en Pakistán en Agosto del 2010. Foto de Asad Zaidi/CRS.

Nagena de 7 años con sus 3 hermanas y 5 hermanos, vive en la provincial de Pakhtunkhwa en Pakistán. Su padre murió en 2009. La imagen se tomó después de las inundaciones en Pakistán en Agosto del 2010. Foto de Asad Zaidi/CRS.

Enséñanos la necesidad
del trabajo de reparación,
del estudio,
de la vida interior personal,
de la oración,
que sólo Dios ve en lo secreto;
enséñanos lo que es la familia,
su comunión de amor,
su belleza simple y austera,
su carácter sagrado e inviolable.

Amén

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Tus esfuerzos dieron frutos: presupuesto aprobado

Congreso aprueba presupuesto para ayuda humanitaria. Restituye fondos de ayuda humanitaria internacional.

Baltimore, MD, 17 de diciembre de 2011– Catholic Relief Services felicita al Congreso por proteger los fondos de ayuda humanitaria internacional, programas de desarrollo y respuesta a emergencias en el presupuesto aprobado para el año fiscal 2012.

El presupuesto atenúa los serios cortes a estos fondos el año pasado, restaurándolos por aproximadamente 3 por ciento, para un total aproximado de $19 mil millones. Católicos alrededor del país se unieron a CRS en un esfuerzo sin precedentes para apoyar el estos fondos que se usan internacionalmente para salvar vidas.

“Los líderes en el Congreso escucharon sus conciencias y a sus constituyentes en este voto histórico”, dijo Bill O’Keefe, vice presidente de abogacía de CRS.

“Aún en momentos económicos difíciles, líderes en el Congreso, especialmente en los sub comités de Estado y Operaciones Internacionales – los representantes Granger y Lowey, y los senadores Leahy y Graham – reconocieron las millones de vidas que se salvan y se mejoran internacionalmente con apenas el 1 por ciento del presupuesto nacional”, dijo.

Estos fondos apoyan programas que salvan vidas como los que proveen alimento y alojamiento a las víctimas de la sequía en el Este de África. También mantiene programas básicos de agricultura, agua y salud que mitigan los efectos de esos desastres. Además, apoya asistencia de migración y refugio para aquéllos que huyen de la violencia, opresión y desastres.

“El Congreso escuchó el mensaje alto y claro de muchos americanos que, al tiempo que enfrentan situaciones económicas difíciles, expresaron que Estados Unidos es una nación que ha sido bendecida y tiene la responsabilidad de liderar las respuestas a los más pobres del mundo”, dijo O’Keefe.

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Catholic Relief Services es la agencia oficial de la comunidad católica de EE.UU. para ayuda humanitaria internacional. CRS alivia el sufrimiento y ofrece asistencia a personas necesitadas en casi 100 países, sin importar su raza, religión o nacionalidad. El trabajo de ayuda y desarrollo de CRS se logra mediante programas de respuesta de emergencias, al VIH, salud, agricultura, educación, microfinanzas y construcción de la paz.  Para más información, favor de visitar www.crsespanol.org.

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Actúa por aquellos vulnerables en el mundo.

Como católicos estamos llamados a proteger a nuestros hermanos y hermanas que viven en extrema pobreza alrededor del mundo. La ayuda humanitaria internacional que alivia enfermedades, hambre y pobreza extrema, representa menos del 1 por ciento del presupuesto de los Estados Unidos y aún así está en riesgo de recortes.

Gran parte de estos fondos se le otorga a organizaciones humanitarias que trabajan directamente con comunidades pobres y vulnerables para sacarlos de la pobreza.

“Recortes a fondos que representan menos del 1 por ciento del presupuesto del país no son una manera efectiva de balancear el presupuesto y sí tendrán un impacto devastador en las comunidades más vulnerables de Latinoamérica y el mundo”, explica Jill Marie Gerschutz, especialista legislativa del equipo de abogacía de CRS en Washington DC. “En vez de recortes desproporcionados que afectarán principalmente a los pobres, le pedimos al gobierno federal que balancee el presupuesto tomando en cuenta la totalidad de fondos incluyendo los que van a los programas militares, subsidios agrícolas y reforma justa de ayuda social. Así como reevaluar sus ingresos”.

Como parte del programa "Atención integral a la niñez" de CRS, un programa en Centroamérica que beneficia a alrededor de 6.500 de madres e hijos para mantener un peso saludable y prevenir la malnutrición.

Con fondos de asistencia internacional del gobierno de EE.UU., Catholic Relief Services (CRS) responde a emergencias y dirige programas de desarrollo en cerca de 100 países alrededor del mundo de manera eficiente y efectiva, transformando las vidas de los más vulnerables.

En Latinoamérica CRS utiliza fondos de asistencia del gobierno federal para responder a emergencias por fenómenos naturales como las recientes inundaciones en Centroamérica y asistencia a personas afectadas por la violencia como los refugiados Colombianos en Ecuador. Además, con estos fondos CRS implementa programas de desarrollo que están ayudando a comunidades pobres en 17 países de la región.

En Nicaragua, por ejemplo, CRS tiene un programa de salud materno infantil que ha beneficiado a 113.560 personas en 125 comunidades. Recortes a los fondos de ayuda internacional del gobierno de EE.UU. que apoyan programas de salud significaría que CRS tendría que reducir su programa en Nicaragua, privando a unas 34.000 familias de recibir instrucción en prácticas de salud que ayudan a la sobrevivencia de los recién nacidos.

CRS se opone a cualquier recorte a los fondos de ayuda humanitaria internacional y programas de desarrollo ya que tendría efectos nefastos en las poblaciones más vulnerables del mundo. Tú también toma acción.

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Refugiados iraquíes escapan de la tensión y del miedo

Por David Snyder

En un edificio de piedra del sector Achrafieh, de Beirut, la capital del Líbano, 27 mujeres se reúnen para compartir sus historias. Son refugiadas de Irak. Cada una de ellas ha pasado por el trauma de dejar su hogar. Bahiga Baba es una de ellas.

Como las demás mujeres, Bahiga recuerda bien el temor que la acompañó en su escape de Irak a comienzos de 2008. Este temor en realidad había comenzado años atrás y fue creciendo hasta el punto en que estalló.

Un grupo de refugiadas de Irak escucha a un trabajador social de la organización aliada de CRS Centro de Emigrantes Cáritas Líbano, durante una sesión de capacitación, en Beirut. Foto de David Snyder para CRS

Un grupo de refugiadas de Irak escucha a un trabajador social de la organización aliada de CRS Centro de Emigrantes Cáritas Líbano, durante una sesión de capacitación, en Beirut. Foto de David Snyder para CRS

“Mi esposo trabajaba con las fuerzas armadas estadounidenses y fue amenazado, entonces tuvimos que abandonar Irak”, relató Bahiga.

Después de huir al país vecino, Siria, Bahiga, su esposo y sus cinco hijos se esforzaron por adaptarse. No había empleo y pronto la falta de dinero y la tensión de vivir como refugiados los hizo volver la vista hacia su patria a medida que superaban el temor que sintieron al escapar de allí. Retornaron a Irak, pero la bienvenida a su país fue breve.

“La gente nos dijo que hombres armados vendrían a matarnos, así que durante un año nos mudamos de una casa a otra para estar junto a familiares”, dijo Bahiga. “Mis hijos tuvieron que dejar la escuela”.

Con la tensión y el miedo como compañeros permanentes, la familia no pudo aguantar más. Huyeron al Líbano y allí se registraron como refugiados con las Naciones Unidas el mismo día que llegaron, con un futuro incierto por delante. Líbano no es un país signatario de las Convenciones de Ginebra, por lo cual los refugiados que se hallan allí no están reconocidos oficialmente. La siguiente parada que hizo la familia, sin embargo, le trajo la primera sensación de seguridad en años.

“Otras familias me dijeron que acudiera a Cáritas”, expuso Bahiga. “Así que a la semana fuimos para allá”.

El Centro de Emigrantes Cáritas Líbano ha sido la primera parada para miles de refugiados iraquíes a su llegada al Líbano. Hay actualmente en este país entre 25.000 y 50.000 iraquíes refugiados. La cifra exacta es difícil de conocer. La mayoría ha sobrepasado la estadía que le otorga su visa o ha ingresado al país por alguna de las poco vigiladas fronteras.

Apoyo excepcional

Con respaldo de Catholic Relief Services, el Centro de Emigrantes Cáritas Líbano ofrece a los refugiados como Bahiga una amplia gama de servicios de atención y apoyo. Las familias en necesidad atendidas por los centros manejados por las seis oficinas locales reciben gratuitamente colchones y

La refugiada iraquí Bahiga Baba ha completado 12 clases sobre cuidado infantil, prevención del SIDA, violencia de género, entre otros temas. Foto de David Snyder para CRS

La refugiada iraquí Bahiga Baba ha completado 12 clases sobre cuidado infantil, prevención del SIDA, violencia de género, entre otros temas. Foto de David Snyder para CRS

calentadores, leche maternizada y alimentos básicos. Los refugiados también reciben apoyo en pago de alojamiento, acceso a educación para sus hijos y cuidado médico. Estas son opciones de otro modo inimaginables para muchos que han llegado al país sin un centavo en el bolsillo.

Las acciones del centro se extienden. Expulsados de sus pueblos de origen en Irak, los refugiados son vulnerables a un nuevo mundo de amenazas. Mediante la capacitación, aprenden de todo, desde protegerse del VIH hasta cuidado infantil y violencia de género.

Después de años en incertidumbre y miedo, la historia de desplazamiento de Bahiga se aproxima al final. Ya ha sido aceptada para asentarse en los Estados Unidos y pronto se mudará, según espera, para su bien. Su transición fue facilitada por la ayuda que recibió del Centro de Emigrantes Cáritas Líbano y ahora mira hacia el futuro con emoción mientras reflexiona en el camino transitado hasta este momento.

“Estoy feliz porque me voy y quiero irme. Al mismo tiempo, me asusta que es a un país nuevo para mi”, expresó Bahiga. “Pero no tenía otra opción, mis hijos fueron amenazados”.

David Snyder es un fotógrafo que ha viajado a más de 30 países con CRS.

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En Egipto los bebés están creciendo sanos

Por Laura Sheahen

La mujer gritó, lloró y recorrió el escenario hecha una furia. “¿Por qué no me escuchas?”, le preguntó a la esposa de su hijo.

Pero la nuera, con su ‘bebe’ de plástico en brazos, se mantuvo firme. Lo iba a amamantar y no usaría leche maternizada. También estaba decidida a probar otras cosas que los profesionales de salud de CRS recomendaron en el pueblo egipcio donde vive, tales como vacunar a los hijos.

Embarazadas y madres primerizas participan en clases de higiene y salud cerca de Fayoum, Egipto. Foto de Laura Sheahen/CRS

Embarazadas y madres primerizas participan en clases de higiene y salud cerca de Fayoum, Egipto. Foto de Laura Sheahen/CRS

Era solo una obrita teatral de diez minutos que se representó en un auditorio, pero reflejaba el cambio de actitud trascendente de miles de mujeres rurales en Egipto que reciben los servicios de los programas de Catholic Relief Services. En muchos pueblos empobrecidos de una zona llamada Fayoum, las viejas costumbres (o, en el caso de la leche maternizada, las costumbres no tan viejas) estaban haciendo daño a los niños. Las madres les ponían a los bebés jugo de cebolla y sal en los ojos para ahuyentar a los demonios. A los recién nacidos solo les daban agua azucarada durante los primeros días después de nacer. Y usaban agua contaminada para lavar la ropa y hasta los alimentos.

Combatiendo la mortalidad infantil

En una encuesta llevada a cabo en la zona de Fayoum antes de que empezara el programa de CRS, el 21 por ciento de las 10.000 mujeres que contestaron dijo haber perdido un hijo menor de cinco años. La deshidratación por diarrea, junto con las fiebres no tratadas, terminaron con la vida de muchos niños.

“Se dio el caso de un bebé que necesitaba una incubadora”, dijo Adel Kerollos, especialista técnico del programa de CRS en Fayoum. “La suegra puso al bebé en una gaveta, pensando que serviría. Pero el bebé se murió”.

Catholic Relief Services brinda clases de higiene a las madres. En las clases, las mujeres aprenden sobre vacunas, amamantamiento y sobre cómo mantener limpios los hogares para que los hijos no contraigan enfermedades. Foto de Laura Sheahen/CRS

Catholic Relief Services brinda clases de higiene a las madres. En las clases, las mujeres aprenden sobre vacunas, amamantamiento y sobre cómo mantener limpios los hogares para que los hijos no contraigan enfermedades. Foto de Laura Sheahen/CRS

Decidido a impedir este tipo de tragedias, CRS lanzó en 2004 un programa conjunto de salud y saneamiento para los pueblos de Fayoum. Con respaldo financiero del Swiss Fund, los programas de CRS reunieron a pequeños grupos de mujeres y les enseñaron cómo mantener sanos a los niños. Con el tiempo llegaron a más de 2.300 madres. Los programas distribuyeron botiquines de primeros auxilios, les hicieron análisis de laboratorio a 12.600 personas y vacunaron a miles de niños contra enfermedades como el sarampión, la polio y las paperas. ‘Caravanas’ móviles de la salud fueron de un pueblo a otro y les hicieron controles médicos a más de 12.000 personas. El programa también organizó análisis de sangre y orina para mujeres embarazadas, 1.250 de las cuales recibieron tratamiento por anemia. Los instructores les enseñaron a las mujeres a bañar a los bebés, la nutrición adecuada y cómo evitar parásitos tales como la tenia; 1.671 niños recibieron tratamiento por estos parásitos.

Ahora, el 90 por ciento de los niños del programa tiene un buen nivel de peso y un crecimiento normal. “Hemos aumentado la frecuencia de las visitas de las embarazadas a las clínicas”, dijo Salwa William, médica que trabaja para CRS. Para ser auto sustentables, el programa les enseñó a enfermeros y mujeres de la comunidad a compartir sus conocimientos con otros. CRS capacita a mujeres de la comunidad, no a personas de fuera, para que las mujeres reciban enseñanzas de parte de vecinas en quienes confían. De esa manera, las familias logran convencer incluso a sus familiares que antes eran escépticos.

Celebrando a una comunidad más sana

A fines de noviembre de 2008, cientos de mujeres salieron de sus pueblos durante un día y llevaron a sus hijos a la ciudad de Fayoum para celebrar la culminación del programa de salud. Ante un público de madres y bebés, equipos de mujeres compitieron en concursos de preguntas y respuestas y contestaron sobre temas como las vitaminas. En el auditorio repleto, las mujeres representaron las obritas de teatro que habían creado sobre el lavado de las verduras y la compra de sal yodada. Enfermeras de los pueblos hablaron de cómo el programa había ayudado a sus pacientes. Y una joven esposa y su suegra de la vida real —que, a diferencia de la pareja de la obra de teatro no estaban en desacuerdo— hablaron con satisfacción sobre las sesiones de salud que organizaban en su hogar.

“En los últimos cuatro años realmente hemos podido lograr cambios”, dijo Mohamed Sabry, gerente de programa de CRS para el proyecto de Fayoum. Además señaló que se están identificando los embarazos de alto riesgo y que más madres están tomando conciencia de los asuntos de desnutrición.

“Antes las mujeres de esta zona pensaban que necesitaban dinero para mejorar la salud”, dijo Kerollos. “Ahora saben que la información sola alcanza para mejorar la salud de muchas maneras”.

Después de la celebración, las mujeres se agolparon alrededor del escenario para hablar de sus propias experiencias. “Antes yo lavaba la ropa de mi familia en el agua sucia del canal”, dijo una beneficiaria. “Pero ahora uso agua limpia. Y además no uso la misma agua para lavar los platos durante dos días seguidos”.

Otra mujer explicó cómo el programa superó las reservas de su familia. “Al principio, mi esposo y mi suegra se preocupaban de que yo saliera de la casa para asistir a sesiones de concienciación sobre la salud”, dijo. Pero ahora la apoyan, porque “aprendí a cuidar mejor a mis hijos”.

Laura Sheahen es asociada regional de comunicaciones en la región de Europa y Medio Oriente para Catholic Relief Services, su oficina está en El Cairo, Egipto.

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Nueva encíclica refuerza conceptos de la doctrina social

Unida a toda la Iglesia Católica, Catholic Relief Services (CRS) se regocija con la encíclica de Benedicto XVI sobre la doctrina social, Caritas in veritate (Caridad en la verdad). Como agencia hemos crecido en nuestra comprensión de nuestra misión al estudiar y reflexionar sobre las dos primeras encíclicas del Santo Padre: Deus caritas est y Spe salvi. Anticipamos enriquecernos con los principios de la doctrina social católica y enriquecer nuestra misión de servir a los más pobres entre los pobres del mundo con el estudio de Caritas in veritate. Estos son extractos notables que nos hablan directamente sobre los principios guía de CRS que se fundamentan en la doctrina social católica y también sobre nuestra misión como la agencia oficial de la comunidad católica de los Estados Unidos para ayuda humanitaria internacional.

Doctrina Social Católica

Sobre la santidad y dignidad de la persona humana

Liz O'Neill, asociada de comunicaciones de CRS, saluda a una mujer displazada en el campamento de Petitionville en Puerto Príncipe, donde CRS proporcionó alimentos y refugio a más de 40,000 residentes. Foto de David Snyder para CRS

Liz O’Neill, asociada de comunicaciones de CRS, saluda a una mujer displazada en el campamento de Petitionville en Puerto Príncipe, donde CRS proporcionó alimentos y refugio a más de 40,000 residentes. Foto de David Snyder para CRS

La Iglesia propone con fuerza esta relación entre ética de la vida y ética social, consciente de que “no puede tener bases sólidas, una sociedad que —mientras afirma valores como la dignidad de la persona, la justicia y la paz— se contradice radicalmente aceptando y tolerando las más variadas formas de menosprecio y violación de la vida humana, sobre todo si es débil y marginada”. (15)

Sobre derechos y responsabilidades

Se aprecia con frecuencia una relación entre la reivindicación del derecho a lo superfluo, e incluso a la transgresión y al vicio, en las sociedades opulentas, y la carencia de comida, agua potable, instrucción básica o cuidados sanitarios elementales en ciertas regiones del mundo subdesarrollado y también en la periferia de las grandes ciudades. Dicha relación consiste en que los derechos individuales, desvinculados de un conjunto de deberes que les dé un sentido profundo, se desquician y dan lugar a una espiral de exigencias prácticamente ilimitada y carente de criterios. La exacerbación de los derechos conduce al olvido de los deberes. Los deberes delimitan los derechos porque remiten a un marco antropológico y ético en cuya verdad se insertan también los derechos y así dejan de ser arbitrarios. Por este motivo, los deberes refuerzan los derechos y reclaman que se los defienda y promueva como un compromiso al servicio del bien. En cambio, si los derechos del hombre se fundamentan sólo en las deliberaciones de una asamblea de ciudadanos, pueden ser cambiados en cualquier momento y, consiguientemente, se relaja en la conciencia común el deber de respetarlos y tratar de conseguirlos. (43)

Sobre el bien común

Hay que tener también en gran consideración el bien común. Amar a alguien es querer su bien y trabajar eficazmente por él. Junto al bien individual, hay un bien relacionado con el vivir social de las personas: el bien común. Es el bien de ese “todos nosotros”, formado por individuos, familias y grupos intermedios que se unen en comunidad social. No es un bien que se busca por sí mismo, sino para las personas que forman parte de la comunidad social, y que sólo en ella pueden conseguir su bien realmente y de modo más eficaz. Desear el bien común y esforzarse por él es exigencia de justicia y caridad. (7)

Sobre subsidiaridad

Sin duda, el principio de subsidiaridad, expresión de la inalienable libertad, es una manifestación particular de la caridad y criterio guía para la colaboración fraterna de creyentes y no creyentes. La subsidiaridad es ante todo una ayuda a la persona, a través de la autonomía de los cuerpos intermedios. Dicha ayuda se ofrece cuando la persona y los sujetos sociales no son capaces de valerse por sí mismos, implicando siempre una finalidad emancipadora, porque favorece la libertad y la participación a la hora de asumir responsabilidades. (57)

Sobre solidaridad y la única familia humana

Hoy la humanidad aparece mucho más interactiva que antes: esa mayor vecindad debe transformarse en verdadera comunión. El desarrollo de los pueblos depende sobre todo de que se reconozcan como parte de una sola familia, que colabora con verdadera comunión y está integrada por seres que no viven simplemente uno junto al otro. (53)

Sobre la opción por los pobres

En muchos países pobres persiste, y amenaza con acentuarse, la extrema inseguridad de vida a causa de la falta de alimentación: el hambre causa todavía muchas víctimas entre tantos Lázaros a los que no se les consiente sentarse a la mesa del rico epulón, como en cambio Pablo VI deseaba. Dar de comer a los hambrientos (cf. Mt 25,35.37.42) es un imperativo ético para la Iglesia universal, que responde a las enseñanzas de su Fundador, el Señor Jesús, sobre la solidaridad y el compartir. Además, en la era de la globalización, eliminar el hambre en el mundo se ha convertido también en una meta que se ha de lograr para salvaguardar la paz y la estabilidad del planeta. (27)

Sobre la fiel administración de los recursos

El tema del desarrollo está también muy unido hoy a los deberes que nacen de la relación del hombre con el ambiente natural. Éste es un don de Dios para todos, y su uso representa para nosotros una responsabilidad para con los pobres, las generaciones futuras y toda la humanidad. (48)

La misión social de la iglesia (Cáritas)

Sobre la caridad

La caridad es amor recibido y ofrecido. Es “gracia” (cháris). Su origen es el amor que brota del Padre por el Hijo, en el Espíritu Santo.

Miembro del personal de CRS habla con una monja de una iglesia local sobre las apremiantes necesidades después del tsunami. Foto de David Snyder para CRS

Miembro del personal de CRS habla con una monja de una iglesia local sobre las apremiantes necesidades después del tsunami. Foto de David Snyder para CRS

Es amor que desde el Hijo desciende sobre nosotros. Es amor creador, por el que nosotros somos; es amor redentor, por el cual somos recreados. Es el Amor revelado, puesto en práctica por Cristo (cf. Jn 13,1) y “derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo” (Rm 5,5). Los hombres, destinatarios del amor de Dios, se convierten en sujetos de caridad, llamados a hacerse ellos mismos instrumentos de la gracia para difundir la caridad de Dios y para tejer redes de caridad.

La doctrina social de la Iglesia responde a esta dinámica de caridad recibida y ofrecida. Es “caritas in veritate in re sociali”, anuncio de la verdad del amor de Cristo en la sociedad. (5)

Sobre la caridad y la justicia

La caridad va más allá de la justicia, porque amar es dar, ofrecer de lo “mío” al otro; pero nunca carece de justicia, la cual lleva a dar al otro lo que es “suyo”, lo que le corresponde en virtud de su ser y de su obrar. No puedo “dar” al otro de lo mío sin haberle dado en primer lugar lo que en justicia le corresponde. Quien ama con caridad a los demás, es ante todo justo con ellos. No basta decir que la justicia no es extraña a la caridad, que no es una vía alternativa o paralela a la caridad: la justicia es “inseparable de la caridad”, intrínseca a ella. La justicia es la primera vía de la caridad o, como dijo Pablo VI, su “medida mínima”, parte integrante de ese amor “con obras y según la verdad” (1 Jn 3,18), al que nos exhorta el apóstol Juan. Por un lado, la caridad exige la justicia, el reconocimiento y el respeto de los legítimos derechos de las personas y los pueblos. Se ocupa de la construcción de la “ciudad del hombre” según el derecho y la justicia. Por otro, la caridad supera la justicia y la completa siguiendo la lógica de la entrega y el perdón. La “ciudad del hombre” no se promueve sólo con relaciones de derechos y deberes sino, antes y más aún, con relaciones de gratuidad, de misericordia y de comunión. La caridad manifiesta siempre el amor de Dios también en las relaciones humanas, otorgando valor teologal y salvífico a todo compromiso por la justicia en el mundo. (6)

Sobre el desarrollo humano integral

La vocación al progreso impulsa a los hombres a “hacer, conocer y tener más para ser más”. Pero la cuestión es: ¿qué significa “ser más”? A esta pregunta, Pablo VI responde indicando lo que comporta esencialmente el “auténtico desarrollo”: “debe ser integral, es decir, promover a todos los hombres y a todo el hombre”. (18)

Sobre alimentar a los pobres

El derecho a la alimentación y al agua tiene un papel importante para conseguir otros derechos, comenzando ante todo por el derecho primario a la vida. Por tanto, es necesario que madure una conciencia solidaria que considere la alimentación y el acceso al agua como derechos universales de todos los seres humanos, sin distinciones ni discriminaciones. (27)

Sobre el desarrollo agrícola

El problema de la inseguridad alimentaria debe ser planteado en una perspectiva de largo plazo, eliminando las causas estructurales que lo provocan y promoviendo el desarrollo agrícola de los países más pobres mediante inversiones en infraestructuras rurales, sistemas de riego, transportes, organización de los mercados, formación y difusión de técnicas agrícolas apropiadas, capaces de utilizar del mejor modo los recursos humanos, naturales y socio-económicos, que se puedan obtener preferiblemente en el propio lugar, para asegurar así también su sustentabilidad a largo plazo. Todo eso ha de llevarse a cabo implicando a las comunidades locales en las opciones y decisiones referentes a la tierra de cultivo. (27)

Sobre migrantes y migraciones

Todos podemos ver el sufrimiento, el disgusto y las aspiraciones que conllevan los flujos migratorios. Como es sabido, es un fenómeno complejo de gestionar; sin embargo, está comprobado que los trabajadores extranjeros, no obstante las dificultades inherentes a su integración, contribuyen de manera significativa con su trabajo al desarrollo económico del país que los acoge, así como a su país de origen a través de las remesas de dinero. Obviamente, estos trabajadores no pueden ser considerados como una mercancía o una mera fuerza laboral. Por tanto no deben ser tratados como cualquier otro factor de producción. Todo emigrante es una persona humana que, en cuanto tal, posee derechos fundamentales inalienables que han de ser respetados por todos y en cualquier situación. (62)

Sobre el comercio justo

Además, es conveniente favorecer formas nuevas de comercialización de productos provenientes de áreas deprimidas del planeta para garantizar una retribución decente a los productores, a condición de que se trate de un mercado transparente, que los productores reciban no sólo mayores márgenes de ganancia sino también mayor formación, profesionalidad y tecnología y, finalmente, que dichas experiencias de economía para el desarrollo no estén condicionadas por visiones ideológicas partidistas. Es de desear un papel más incisivo de los consumidores como factor de democracia económica, siempre que ellos mismos no estén manipulados por asociaciones escasamente representativas. (66)

Lea el texto completo de la encíclica Caritas in veritate.

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Evitar el desastre antes del impacto

Por Kim Pozniak y Sara A. Fajardo

Amy Hilleboe ha trabajado en los programas de preparación y respuesta a emergencias de Catholic Relief Services (CRS) desde 1993. Se pasa la mayor parte de su tiempo en el diseño e implementación de programas que ayudan a las comunidades a prepararse para los desastres y responder a los mismos. CRS reconoce la importancia de invertir en preparación para emergencias. Se estima que cada dólar gastado en preparación ahorra entre 3 y 7 dólares en respuesta a desastres. Y, más importante aún, la preparación para emergencias salva incontables vidas.

Kim Pozniak y Sara A. Fajardo:
¿Qué es la reducción del riesgo en caso de desastres?

Amy Hilleboe con algunas mujeres en el Campamento Jalozai en Peshawar, Pakistan, en 2005. Foto de David Snyder para CRS

Amy Hilleboe con algunas mujeres en el Campamento Jalozai en Peshawar, Pakistan, en 2005. Foto de David Snyder para CRS

Amy Hilleboe:
Es reconocer que la gente vive en zonas propensas a desastres y trabajar con las comunidades para reducir su impacto. Aquí, en los Estados Unidos, se comienza a crear conciencia y a prepararse para las emergencias a temprana edad.Dependiendo de la región, aprendemos qué hacer en caso de terremoto, huracán o tornado. Desde pequeños se nos enseña, en las escuelas y por televisión, a buscar la puerta cuando hay un incendio, a colocarnos debajo de un escritorio en caso de terremoto, a parar-caer-rodar en caso de que nuestra ropa se prenda fuego.Esto no sucede en el mundo en desarrollo. Esto no forma parte de la educación básica de las personas.Parte de la misión de CRS es ayudar a las comunidades a desarrollar un plan de emergencia para que puedan tomar decisiones que las ayuden a minimizar la devastación que desencadenan los desastres naturales.Al ocurrir un desastre, hay quienes disponen de los recursos para simplemente empacar e irse, mientras aquellos que carecen de esos recursos deben quedarse a afrontar la tormenta. CRS comienza el proceso de reducción de los riesgos de desastre reconociendo que las personas tienen medios para responder a una emergencia. Ayudamos a las comunidades a elaborar planes de respuesta que incluyan a todos. Trabajamos con la gente para entender la naturaleza del desastre, organizar una respuesta colectiva y establecer sistemas de alerta y rutas de evacuación.

Pozniak y Fajardo:
¿Qué generó que CRS viera la necesidad de incluir la reducción de los riesgos de desastre como parte de nuestros esfuerzos de asistencia humanitaria?
Hilleboe:
Hace unos 10 o 15 años, comenzamos a tomar más en cuenta la capacidad de las personas y lo que podían hacer ellos mismos a su favor. Nos dimos cuenta de que sería más efectivo si las comunidades fortalecieran su propio sistema de planificación para desastres y lo implementaran, en lugar de esperar que nosotros respondiéramos a los desastres después de ocurridos.Reconocimos también que necesitábamos proteger los avances de reducir la pobreza que habíamos alcanzado e incluir planes de contingencia para ayudar a reducir los daños causados por un desastre. Un desastre que dura apenas minutos en producirse, toma años para que las comunidades se recuperen.Por ejemplo, si instalamos un sistema de suministro de agua durante la temporada seca y lo colocamos en el lugar más lógico, cerca de la comunidad, tal vez no tomamos en cuenta que el área podría inundarse cuando comenzaran las lluvias. Eventualmente, cuando se inunda, entonces el pozo se volvería inútil. Si es un pozo abierto, el agua se contaminaría. Si es una bomba sumergida, la gente no podría tener acceso al pozo.Hay una sencilla solución al problema de las inundaciones: en lugar de colocar la bomba de agua a ras del piso, la elevamos sobre una base alta de cemento con escalones, así el agua potable permanece por encima del nivel de la inundación, segura y accesible. CRS hace esto mismo con las letrinas, para que no haya que reconstruirlas totalmente después de las inundaciones.
Pozniak y Fajardo:
¿Cómo decide CRS dónde se necesita reducción de riesgo en caso de desastres?
Hilleboe:
Hacemos lo que se llama “mapeo de riesgos” y buscamos las áreas vulnerables que han sido impactadas repetidamente por desastres naturales. Estas comunidades no han tenido tiempo de recuperarse de un desastre cuando ya tienen que afrontar el siguiente. Si no tomamos en cuenta este fenómeno natural, cualquier trabajo realizado puede ser destruido antes de que llegue el próximo monzón o huracán, o la próxima inundación. Las comunidades se ven impedidas de progresar rápidamente porque tienen que estar reconstruyendo constantemente en lugar de avanzar.
Pozniak y Fajardo:
¿CRS diseña su enfoque especializado para cada comunidad?
Hilleboe:
Sí, lo hacemos. Es la comunidad la que se hace cargo. Este enfoque tarda más porque no somos nosotros quienes lo hacemos por ellos. En su lugar, los ayudamos a elaborar sus propios planes de emergencia. Trabajamos para desarrollar la capacidad de la comunidad en conjunto.Con frecuencia los líderes naturales se ofrecen de voluntarios, pero para que esto funcione CRS requiere la plena participación de la comunidad. Esto significa mujeres, personas con discapacidades y niños. Cada grupo tiene diferentes necesidades. Los niños, por ejemplo, han expresado su preocupación de perder días de clase, así que tratamos de ayudar a la comunidad a planear un local alternativo en caso de que la escuela se inundase.También vinculamos comunidades con las oficinas nacionales de preparación y respuesta a emergencias y las ayudamos a entender el papel del gobierno en el accionar en caso de desastres. En una zona de la India, por ejemplo, un dique de un río se estaba erosionando, lo que causaba que el río penetrara las aldeas, causando inundaciones. No sabían que podían pedirle ayuda al gobierno. Con nuestra orientación, miembros de la comunidad afectada se acercaron a los funcionarios correspondientes y pudieron obtener la asistencia necesaria para reforzar el dique, detener la erosión y evitar futuras inundaciones.

Sara Fajardo es la asociada de comunicaciones de la región de América Latina y el Caribe para Catholic Relief Services. Kim Pozniak es la asociada de comunicaciones de las Operaciones en los Estados Unidos para Catholic Relief Services. Ambas tienen su oficina en la sede mundial en Baltimore, Maryland.

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Si quieres promover la paz, protege la creación

El desarrollo humano integral está estrechamente relacionado con los deberes que se derivan de la relación del hombre con el entorno natural, considerado como un don de Dios para todos, cuyo uso comporta una responsabilidad común respecto a toda la humanidad, especialmente a los pobres y a las generaciones futuras. (2)

Las situaciones de crisis por las que está actualmente atravesando —ya sean de carácter económico, alimentario, ambiental o social— son también, en el fondo, crisis morales relacionadas entre sí. Éstas obligan a replantear el camino común de los hombres. Obligan, en particular, a un modo de vivir caracterizado por la sobriedad y la solidaridad, con nuevas reglas y formas de compromiso, apoyándose con confianza y valentía en las experiencias positivas que ya se han realizado y rechazando con decisión las negativas. (5)

Foto de Josh Estey para CRS

Foto de Josh Estey para CRS

La herencia de la creación pertenece a la humanidad entera. En cambio, el ritmo actual de explotación pone en serio peligro la disponibilidad de algunos recursos naturales, no sólo para la presente generación, sino sobre todo para las futuras. (7)

En efecto, parece urgente lograr una leal solidaridad intergeneracional. Los costes que se derivan de la utilización de los recursos ambientales comunes no pueden dejarse a cargo de las generaciones futuras. (8)

Además de la leal solidaridad intergeneracional, se ha de reiterar la urgente necesidad moral de una renovada solidaridad intrageneracional, especialmente en las relaciones entre países en vías de desarrollo y aquellos altamente industrializados: “la comunidad internacional tiene el deber imprescindible de encontrar los modos institucionales para ordenar el aprovechamiento de los recursos no renovables, con la participación también de los países pobres, y planificar así conjuntamente el futuro”. (8)

La crisis ecológica muestra la urgencia de una solidaridad que se proyecte en el espacio y el tiempo. En efecto, entre las causas de la crisis ecológica actual, es importante reconocer la responsabilidad histórica de los países industrializados. No obstante, tampoco los países menos industrializados, particularmente aquellos emergentes, están eximidos de la propia responsabilidad respecto a la creación, porque el deber de adoptar gradualmente medidas y políticas ambientales eficaces incumbe a todos. Esto podría lograrse más fácilmente si no hubiera tantos cálculos interesados en la asistencia y la transferencia de conocimientos y tecnologías más limpias. (8)

Desearía que se adoptara un modelo de desarrollo basado en el papel central del ser humano, en la promoción y participación en el bien común, en la responsabilidad, en la toma de conciencia de la necesidad de cambiar el estilo de vida y en la prudencia, virtud que indica lo que se ha de hacer hoy, en previsión de lo que puede ocurrir mañana. (9)

Se han de explorar, además, estrategias apropiadas de desarrollo rural centradas en los pequeños agricultores y sus familias, así como es preciso preparar políticas idóneas para la gestión de los bosques, para el tratamiento de los desperdicios y para la valorización de las sinergias que se dan entre los intentos de contrarrestar los cambios climáticos y la lucha contra la pobreza. (10)

Todos somos responsables de la protección y el cuidado de la creación. Esta responsabilidad no tiene fronteras. (11)

Proteger el entorno natural para construir un mundo de paz es un deber de cada persona. He aquí un desafío urgente que se ha de afrontar de modo unánime con un renovado empeño; he aquí una oportunidad providencial para legar a las nuevas generaciones la perspectiva de un futuro mejor para todos. (14)

Invito a todos los creyentes a elevar una ferviente oración a Dios, Creador todopoderoso y Padre de misericordia, para que en el corazón de cada hombre y de cada mujer resuene, se acoja y se viva el apremiante llamamiento: Si quieres promover la paz, protege la creación. (14)

Para ver la versión completa del mensaje del Papa Benedicto XVI, visite la página de internet del Vaticano.