La decisión de quedarse hizo una diferencia

La decisión de quedarse hizo una diferencia

Fredy y sus gallinas, éxito en terreno propio

A los 21 años, Fredy es ya un triunfador. No se trata de un éxito tradicional de saco y corbata. En un país donde la tasa de jóvenes que terminan la escuela es del 5%, no es extraño que Fredy solo cuente con un grado de educación secundaria. Considerando que en Guatemala el matrimonio infantil recientemente se logró declarar ilegal, el hecho de estar soltero y sin hijos es ya un logro también. Su éxito ha consistido en quedarse y lograr subsistir y dar una vida digna a su familia. Más aún si consideramos la cantidad de jóvenes de su pueblo, que ya emigraron a buscar oportunidades en el norte. Fredy en cambio, se quedó.

En Momostenango el frío de la madrugada baña de rocío las flores silvestres. Al amanecer Fredy inicia su jornada saliendo de su cama calientita gracias al poncho tejido tradicional de “Momos” como llaman de cariño a su pueblo. Vive con su madre y su hermano menor, una pequeña familia que le ha dado el ancla necesaria para querer quedarse mientras tantos migran. Su primera tarea del día es recolectar los huevos del gallinero que conforma su negocio.

Fredy recolectando huevos en su granja de pollos cada día. Foto por Iván Palma/CRS.   

 

Sus compañeros de infancia se han marchado a Estados Unidos, pagando hasta $10,000 a un “coyote” para que los lleve de forma ilegal. Con este fin, sus familias han tenido que vender tierras para juntar el pago y casi siempre los muchachos viajan ya con una deuda a cuestas y tendrán que pagarla con uno o dos años de trabajo al llegar…si llegan.

Por eso el caso de Fredy es tan relevante. Él representa uno de los participantes del programa SEGAMIL, liderado por CRS, Catholic Relief Services, financiado por USAID, la Agencia para el Desarrollo de Los Estados Unidos. SEGAMIL, trabajó durante el 2018 para reducir la desnutrición crónica en San Marcos y Totonicapán, el departamento donde queda “Momos”, el pueblo de Fredy. El programa integra educación en salud, nutrición, crianza de animales y microempresa.

Fredy Torres con su madre, Teresa y su hermano menor Carlos llevan huevos al vehículo rojo del vendedor mayorista. Foto por Iván Palma/CRS.   

 

El emprendimiento de Fredy inició con el cultivo de vegetales y luego incorporó buenas prácticas agrícolas para alcanzar estándares más altos. Esto lo ayudó a lograr la venta de tomates, arveja y zanahoria en el mercado local. Fredy obtuvo un préstamo de 4,000 dólares de parte de SEGAMIL, que es casi la mitad de lo que hubiera pagado al “coyote” para irse de su país. Con este apoyo, inició una granja de 300 pollos y ha logrado producir 2,000 huevos a la semana. El éxito es tal que, a la fecha, Fredy ya genera en un mes lo que ganaría con salario mínimo, aproximadamente 500 dólares al mes. Con esto logra pagar su préstamo y cubrir los gastos de su familia.

Los huevos se venden en mercados locales, pero los tomates y cebollas son parte ya del programa LRP (Local and Regional Food Aid), fundado por el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos. El programa se llama Nuestra Cosecha y provee de entrenamiento en producción agrícola a pequeños productores enlazándolos a mercados estables que puedan comprarles permanentemente bajo reglas de precio justo.

Fredy Torres entrega cientos de huevos al comprador mayorista. Foto por Iván Palma/CRS.   

 

Fredy vende también en mercados locales, pero su cliente principal son las escuelas de Estados Unidos, que tienen como ley comprar al menos 50 porciento a productores como Fredy. Ahora él ha replicado el modelo para vender a escuelas fuera del programa, logrando proveer de huevos a dos escuelas más. Y como los sueños no se detienen, planea lograr cubrir más demanda agregando escuelas a su cartera de clientes.

Cuando regresa al final del día a casa satisfecho, su madre le sirve el atole tradicional con una sonrisa. Tener cerca a sus hijos y verlos prosperar, es sin duda lo que toda madre espera. Fredy sabe que ser agricultor y granjero próspero valió la pena.

¿Sabías qué?

  • Trabajando en mercados justos y estables como las escuelas de Estados Unidos, los agricultores como Fredy pueden incrementar sus ingresos en un 25 porciento o más, dependiendo de su capacidad de producción.
  • Nuevos enlaces entre escuelas y productores locales del Proyecto Nuestra Cosecha han generado ventas de más de 20,000 dólares en solo tres meses.

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