Tres vidas, tres caminos y un lugar común: Jóvenes Constructores

Tres vidas, tres caminos y un lugar común: Jóvenes Constructores

Ser joven en Centro América puede ser todo un reto. Sobre todo, para los que crecen en un barrio marginal, zona roja o área rural. Crecer sin caer en vicios y peligros es ya un desafío, pero si a eso se le añade tener una familia desintegrada, no contar con recursos para estudiar y encontrar puertas cerradas por estigma cuando se busca trabajo, todo se complica más. El riesgo de caer en pandillas, participar en actos violentos o ilícitos, es muy alto.

Sin embargo, en medio de tantos obstáculos siempre hay héroes que encienden la esperanza para los que vienen detrás, como Nidelson, David y Fernando. Los tres tienen mucho en común, aunque de diferentes lugares de origen, vienen de entornos similares y con situaciones complicadas… y los tres resultan ser Jóvenes Constructores.

El programa Jóvenes Constructores de CRS, Catholic Relief Services, trabaja en Centro América apoyando 15,0000 jóvenes de 16 a 24 años, que están sin empleo y que han dejado la escuela. Su propósito es prepararlos para encontrar sus sueños, motivándolos a buscar un camino para alcanzarlos. Por medio de capacitaciones en liderazgo, fortalecimiento de capacidades, autoestima, entre otros temas, ellos logran buscar nuevas oportunidades laborales o iniciar su propio emprendimiento.

Foto de David por personal de CRS.   

 

Cuando tenía 22 años, David Alfaro participó en Jóvenes Constructores. Las cosas eran difíciles para David, que desde los 6 años vendía comida junto a su madre para apoyar con los gastos de la casa. Desde entonces gustaba de la comida mexicana y por eso, venderles a sus compañeros del programa algunos antojitos, despertó de nuevo en él el sueño.

David vive en San Salvador, la Capital de El Salvador y piensa que en su comunidad quedaría perfecto un localito donde comprar la comida que el prepara y sentarse a saborearla. Con ese sueño en mente, se levanta a las 4:30am para comprar los insumos y poder iniciar sus clases a las 10am. Por la tarde hace tareas y prepara pedidos de clientes fijos que le piden por redes sociales. Sus sobrinas y su hermana son parte del negocio, que pronto espera lograr inscribir su marca y comprar mesitas plegables. Inspirar a otros jóvenes a lograr sus sueños, es el mensaje detrás de los taquitos y flautas. Porque David sabe que él con su negocio, puede ser ejemplo para otros.

Otros como Niedelson Murgas, de La Libertad, El Salvador, que a su corta edad es padre soltero de dos niños en edad prescolar. Con la ausencia de su propio padre aún doliéndole por dentro, le costaba entender la importancia del rol que él mismo debía jugar en la vida de sus pequeños. Por más que buscaba trabajo, no encontraba.

Algunas noches, con hambre, luchaba contra su frustración. “Tuve que tocar fondo para darme cuenta de que no estaba haciendo las cosas bien.”. Su abuelita lo empujó a participar en el programa Jóvenes Constructores y la transformación de sus actitudes y creencias fue evidente. Hoy con su uniforme amarillo y naranja perfectamente limpio y planchado, se presenta a trabajar, sabiendo que puede. Cuando prepara pollo frito en el local donde trabaja, sonríe sabiendo que todo es posible.

Foto de Fernando por personal de CRS.   

 

Jóvenes Constructores ha logrado incluso salvar vidas. Como la de Fernando López de 22 años, residente de Guatemala. Una noche de regreso a casa, Fernando vio cómo un hombre enmascarado asesinó desde su motocicleta a tres de sus amigos. Podría haber sido Fernando. Involucrado en drogas y alcohol desde los 11 años, a los 15 ya tenía una fuerte dependencia. Sin duda Fernando deseaba cambiar, porque al terminar sus estudios de secundaria participó en un programa de desintoxicación. Pero el estigma hacía que se le cerraran las puertas y solo logró conseguir trabajo como albañil ganando 7 dólares al día. Un accidente en la construcción que le lastimó un ojo lo salvo de seguir ahí y así es como su tía le habla de Jóvenes Constructores. Le dijo que el programa le daría inteligencia emocional y autoestima y Fernando, que siempre ha sido capaz de sobreponerse, empezó a ir.

El programa lo apoyó incluso con su entrevista de trabajo en un centro de servicio automotriz y consiguió el trabajo. La empresa está tan impresionada con la calidad de jóvenes que salen del programa, que ya contrató a dos jóvenes más. Ahora Fernando, ha sido promovido y ha recibido un aumento salarial. Con este ingreso adicional, Fernando asiste a la Universidad para estudiar Administración de Empresas y sueña con crecer dentro de la empresa.

Una palabra escuchada a tiempo, un amigo que te muestra que sí puedes, un programa que te enseña lo que vales, todo esto puede ser y ha sido para tantos jóvenes, una ventana a la esperanza.

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