Reconozcamos el poder de los jóvenes para cambiar su mundo

Reconozcamos el poder de los jóvenes para cambiar su mundo

En América Latina y el Caribe, los jóvenes tienen tres veces más probabilidades de estar desempleados que los adultos. El aumento de la violencia y la falta de oportunidades económicas—especialmente en los países del triángulo norte de Honduras, El Salvador y Guatemala—están empujando a la juventud a hacer el peligroso viaje hacia los Estados Unidos en busca de asilo. Al mismo tiempo, los jóvenes, que constituyen más de la mitad dela población, a menudo son estigmatizados y vistos como la causa de los problemas de la región.

CRS cree que los jóvenes, incluso en los barrios más pobres y más violentos, tienen el poder de cambiar sus vidas y comunidades. Nuestros programas para jóvenes adoptan un enfoque holístico, abarcando desde Ecuador, en donde los jóvenes colombianos desplazados luchan contra la pobreza y la discriminación, hasta Nicaragua, en donde los jóvenes rurales tienen pocas opciones pero migran a las ciudades para trabajar. CRS involucra a las comunidades, socios locales y gobiernos para ayudar a la juventud en riesgo que habita en América Latina a realizar todo su potencial.

Basado en un modelo desarrollado en Harlem, Nueva York, a fines de la década de los setenta, Jóvenes Constructores ofrece oportunidades concretas de empleo, educación y liderazgo a jóvenes entre 16 a 25 años que no asisten a la escuela o están desempleados.

Los componentes básicos

El modelo completo integrado de Jóvenes Constructores incluye de 400 a 800 horas de capacitación, medio tiempo o tiempo completo, durante un período de 6 meses, con otros 6meses de seguimiento.

Capacitación vocacional. Los jóvenes reciben 200 horas de capacitación vocacional. Las opciones de cursos incluyen cocina, cosmetología, mecánica automotriz, reparación de computadoras así como ventas, servicio al cliente, entre otros. En las zonas rurales, la capacitación coincide con las demandas del mercado y puede incluir la producción de lácteos y miel, servicios turísticos y la gestión del ganado. Las opciones de los cursos se basan en el mercado laboral y nuestras alianzas con empresas que buscan empleados productivos y confiables.

Habilidades para la vida y habilidades laborales. El programa también apoya habilidades sociales esenciales: incluyendo la resolución de conflictos, comunicación, autoestima, productividad, trabajo en equipo, responsabilidad y persistencia. Especialistas en empleo ayudan a los jóvenes a preparar sus currículums, a practicar para entrevistas de trabajo y son una guía en el proceso de búsqueda de empleo. La mayoría de los jóvenes han sido expuestos a la violencia y la estigmatización, por lo que estas habilidades les ayudan a superar los efectos del trauma.

Formación empresarial. Nuestras iniciativas de emprendimiento ofrecen experiencia práctica en producción, mercadotecnia y análisis de costos. Los jóvenes comienzan con los recursos que les rodean, permitiéndoles potenciar su creatividad y, aprender de los intentos fallidos y fracasos, mientras minimizan el riesgo. Los jóvenes que demuestran fuertes habilidades empresariales consiguen acceso a capital semilla y obtienen apoyo adicional para desarrollar sus planes de negocios e inversión.

Educación. Reforzar las habilidades académicas básicas pero críticas, especialmente en lectura y matemáticas, abre la puerta a futuras oportunidades educativas o laborales.

Servicio comunitario. Los participantes de Jóvenes Constructores ponen sus nuevas habilidades a trabajar mediante el servicio a sus comunidades. Los proyectos de desarrollo y servicio comunitario—como la construcción de centros comunitarios y parques—ayudan a los jóvenes a desarrollar sus habilidades de liderazgo, a practicar la resolución de conflictos, el trabajo en equipo y, al mismo tiempo restablecen su relación con la comunidad en general.

Jóvenes participantes del programa de Jóvenes Constructores, participan en el taller de mecánica automotriz en Guatemala. Foto por Oscar Leiva/Silverlight para CRS.

Un cambio que dura toda la vida.

El enfoque de CRS refuerza la capacidad de la juventud para superar la adversidad mediante el desarrollo de la resiliencia. Jóvenes Constructores crea grupos constructivos de graduados para que los participantes formen un sistema de apoyo de por vida. Enseña a los jóvenes a navegar las relaciones difíciles en casa y en la calle, al mismo tiempo que fomenta un sentido de pertenencia y una identidad positiva. La terapia cognitiva conductual subyacente, combinada con un ambiente enriquecedor, ofrece una experiencia que cambia la vida y, que prepara a los jóvenes para tomar decisiones y asumir papeles positivos en el mundo del trabajo, la familia y la ciudadanía.

Hoy en día, un movimiento regional de líderes juveniles de 600 graduados continúa aportando su perspectiva a los problemas que enfrentan los jóvenes en riesgo. Los miembros de la red de graduados de Jóvenes Constructores asesoran a otros jóvenes y, participan en el diseño y evaluación del programa para que sus necesidades y voces estén en el corazón del mismo. Además, involucran a líderes empresariales y funcionarios electos para aumentar la inversión en, y las oportunidades para, los jóvenes.

A medida que evoluciona el modelo de Jóvenes Constructores, nos hemos adaptado para satisfacer las necesidades de los jóvenes que viven en situaciones de mayor riesgo. Por ejemplo, en tres centros penitenciarios de El Salvador, Jóvenes Constructores ayuda a construir un camino hacia la integración comunitaria, que incluye empleo y educación continua para los jóvenes que se reintegrarán de forma productiva a la sociedad.

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