Proyecto De Agua en Aldea en Kenia

Por David Snyder y Christine Banga

Vestida con una ancha bata a cuadros, Amina Diney se sienta en el borde de concreto de un canal de agua y conversa tranquilamente con las mujeres a su alrededor. Aquí, en los espacios abiertos del distrito del río Tana, en Kenia, la conversación se desarrolla bajo una brisa suave, el sonido del arreo de los animales domésticos y el sonido más apreciado de los aldeanos de Rhoka: el rítmico chirrido de una bomba de agua recién construida.

“Estábamos acostumbrados a caminar bajo un sol abrasador durante todo el día en busca de agua”, dijo Amina. “Ahora le toma solo 15 minutos a las mujeres conseguir agua”.

Para las mujeres de Rhoka, una aldea de 2.100 habitantes en las llanuras que rodean el río Tana, la vida ha cambiado radicalmente gracias a Catholic Relief Services (CRS). Trabajando en colaboración con la Diócesis Católica de Garissa, CRS dessarolló un proyecto de agua en la aldea en Kenia, donde construyó dos pozos de poca profundidad en 2009 para complementar la ya existente represa de arena y bomba de mano construida el año anterior. La represa de arena retiene la preciada agua de las lluvias debajo de la tierra. Los aldeanos luego sacan el agua con la bomba. Todas estas mejoras son parte de los continuos esfuerzos de la Iniciativa Mundial del Agua —financiado por la fundación Howard G. Buffett— realizadas a través de un consorcio de agencias de ayuda en 14 países alrededor del mundo.

Agua esencial en momentos críticos

Este recurso adicional de agua llegó en un momento crítico. Los residentes de Rhoka estaban padeciendo durante más de tres años de una sequía. Pastores por tradición, caminaban cada vez más y más lejos en busca de pastos para sus cabras y ovejas. En consecuencia los hombres permanecían más tiempo fuera de casa y las mujeres se quedaban al cuidado de las granjas familiares en condiciones incluso más difíciles.

“Las mujeres embarazadas enfrentaban el problema de caminar largas distancias hacia el río”, dijo Mohammed Hassan, presidente del comité de gestión del agua de Rhoka. “Hubo una gran cantidad de abortos involuntarios de mujeres que cargaban sobre sus espaldas [cinco galones] agua”.

“Al final del día, solo lográbamos traer muy poca agua —no lo suficiente para ducharse, cocinar y lavar los utensilios y bañar a los niños—”, añadió Amina. “Usualmente nos tomaba mucho tiempo llegar al río, lo que provocaba que nuestros maridos nos golpearan, pensando que no éramos obedientes”.

Los cocodrilos también eran una amenaza. Ocultos bajo el agua o en los matorrales próximos a la orilla del río, atacarían en ocasiones, en particular temprano en las mañanas. A una mujer le tuvieron que amputar su mano después de un ataque, dijo Amina. La esquistosomiasis —una enfermedad parasitaria— y las enfermedades diarreicas eran el resultado del uso del agua sucia del río.

Un suministro regular de agua potable —algo que los aldeanos de Rhoka nunca han tenido antes— trajo muchos beneficios de salud. Trabajando por medio de la diócesis de Garissa, CRS también efectuó cursos de capacitación de higiene y construyó letrinas a los residentes de la aldea para ayudar a prevenir que se derramen elementos contaminantes cuando las lluvias finalmente lleguen.

“Nos estamos volviendo más saludables porque lavamos nuestra ropa y bañamos a los niños”, explicó Amina.

Un esfuerzo comunitario

Al finalizar los proyectos, todos de los aldeanos se registran como miembros del comité de agua. Cada miembro paga alrededor de 1,35 dólarespara unirse al grupo y unos 65 centavos de dólar adicionales cada mes. Los residentes de otros pueblos que van a Rhoka a recoger agua pagan alrededor de 25 centavos por cada cubeta que llenan. Como tesorera del comité de gestión del agua de Rhoka, el trabajo de Amina es colectar y rendir cuentas del dinero que se genera.

“Usamos el dinero para el mantenimiento de los pozos y para cercarlos; y cualquier otra necesidad”, dijo Amina. “También hemos abierto una cuenta bancaria”.

Los aldeanos también han sido capacitados por el personal de la diócesis de Garissa para que ellos mismos puedan mantener y reparar las bombas de los pozos.

Después de toda una vida de depender de las cada vez más inconsistentes lluvias de África del este —que recientemente produjeron breves inundaciones— los habitantes de Rhoka ven el agua que ahora tienen como una bendición. Cuando las aguas turbias del río Tana solían ser su única fuente habitual de agua, ahora tienen agua limpia al alcance de su mano todo el año.

“La fuente del agua es subterránea, por tal motivo no se secará”, dijo Mohammed con orgullo. “El agua está en buenas condiciones”.

David Snyder es fotógrafo independiente y ha viajado a más de 30 países para Catholic Relief Services. Christine Banga es el responsable del programa de saneamiento y agua para CRS Kenia.

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