De esclavos a propietarios

Por Robyn Fieser,

Imagínate recibiendo una formidable oferta de trabajo que incluye mudarse a una activa ciudad. Promete una mejor vida para ti y tu familia. Como tú y tus vecinos no han encontrado trabajo en años, la oferta luce como una oportunidad perfecta. ¿Quién no lo haría?

Luego te enteras de que has sido atrapado. Primero te cortan la comunicación con tu familia y amigos. Te obligan a trabajar largas horas. Te informan que le debes a tu empleador por la mudanza, alojamiento y comida. Por tanto, no te pagan nada. El alojamiento es miserable. No hay escapatoria. Te aíslan o te mantienen bajo vigilancia. Te acabas de convertir en un esclavo. Así es como ocurre, frecuentemente. Conoce a continuación a personas que han sido liberadas del trabajo esclavo.

¿Buscas recursos para formación en la fe?

Utiliza nuestros materiales de Cuaresma gratuitos para parroquias y familias.