Más allá de la integración

Más allá de la integración

“Ya bastante tiempo inicié, pero no es lo que tengo lo que quiero, sino que quiero algo más y es mucho camino el que falta por recorrer” Wilson Sánchez

Hace 5 años una idea se plantó en la mente de Wilson Sánchez: tener su propia casa y ser capaz de cultivar su propia comida. Junto a su esposa construyeron un hogar y a su alrededor sembraron diferentes tipos de plantas. Ambos jamás imaginaron que su sueño trascendería a convertirse en una exitosa finca integral.

Wilson considera que la agricultura es uno de los trabajos más importantes, ya que son los productores los que producen el alimento de muchas personas y ayuda a la sostenibilidad de la familia. Foto por personal de CRS.   

 

La nombraron “Finca Integral la Bendición” porque “estamos convencidos de que es una bendición de Dios poder trabajar y estar trabajando de la forma que lo estamos haciendo, integrada porque tenemos diferentes cultivos y también la integración de la familia, que es algo muy importante que debemos manejar”, explica Wilson.

Ubicados en la comunidad de Cholúnquez, aldea de Tenango, Gualcinse, Lempira, a sus 30 años Wilsonr y su familia no se preocupan por comprar sus alimentos o la calidad de estos, pues a su alrededor lo tienen todo y además son orgánicos.

Él comenta que “si nosotros cultivamos nuestros propios alimentos nosotros sabemos lo que estamos comiendo, no estamos comiendo algo que está demasiado infectado con químicos, es algo saludable”.

La finca está integrada por plantas medicinales, ornamentales y frutales; café, maíz, frijol, rosa jamaica, ajonjolí, frijol soya y hortalizas (mostaza, chile, pepino, tomate, rábano, frijol de habichuela), vacas (implementando sistema silvopastoril), peces (tilapia roja, tilapia negra y Rocky Mountain), y también gallinas ponedoras.

Con el acompañamiento de los técnicos de COCEPRADIL y Catholic Relief Services (CRS), Wilson se ha convertido en un productor promotor que ha motivado a otros productores a integrar sus fincas.   

 

Wilson está consciente del cambio climático y, desde que forma parte del programa Agua y Suelo para la Agricultura (ASA), implementa en sus cultivos prácticas de manejo y conservación de suelo. “La práctica más importante que hemos manejado en el maíz es el manejo de rastrojo en el suelo, entre más materia orgánica hay, tenemos más humedad”, menciona.

En el 2018 no llovió durante 35 días y Wilson pudo identificar que las parcelas que tenían cobertura en el suelo pudieron sobrevivir. “Las posturas donde no había nada, que estaba la pura tierra, a como todo el mundo acostumbra a dejarlo, esas se murieron por completo y se perdió la cosecha completa”, relata.

Se marcó un cambio significativo en la producción de su finca desde que aprendió el adecuado distanciamiento de la siembra y la fertilización aplicando las 4R, ahora cosecha el doble: de maíz alrededor de 7 cargas y de frijol 5 cargas.

También aprendió a no mantener ganado en las parcelas de cultivos de maíz y frijol, él expresa que “aquí todo el mundo acostumbra que cuando pasa la cosecha se recoge el maíz y el frijol y todo el mundo dice a echar el ganado a esos terrenos y el ganado lo deja pelado, cuando empieza a llover toda la capa fértil del suelo se lava”.

Con el acompañamiento de los técnicos de COCEPRADIL y Catholic Relief Services (CRS), Wilson se ha convertido en un productor promotor que ha motivado a otros productores a integrar sus fincas. Foto por personal de CRS.   

 

En la producción de café, Wilson comenta que su visión es cosechar un café orgánico, libre de químicos y que sea saludable. Recientemente, en una capacitación que impartieron técnicos del Comité Central Pro Agua y Desarrollo Integral de Lempira (COCEPRADIL) aprendió a elaborar “bocashi”, un abono orgánico que se obtiene a partir de la descomposición de desechos vegetales y animales, en diferentes proporciones.

El manejo de sombra es otra práctica que implementa en el cultivo de café, esto permite que la planta reciba la cantidad de luz solar adecuada, regula la disponibilidad del agua y ayuda a mitigar los periodos prolongados de sequía, además contribuye a mantener la fertilidad del suelo y reduce la erosión.

Wilson visualiza su finca en 5 años con mayor integración, con un elevado rendimiento y productividad, sus expectativas y familia le motivan cada día a aprender y trabajar aún más.

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