La cosecha de Audelio

La cosecha de Audelio

“Es bueno aprender a conocer la humedad del suelo, el tiempo de duración de las plantas sin llover y guardar esa agua en el suelo, cuidarlo porque del suelo vamos a comer” Audelio.

Sale el sol en Guarita, Lempira, y los rayos de luz del amanecer indican el inicio de una nueva jornada de trabajo. Audelio Mejía se prepara para salir de su casa, machete en mano y su sombrero de junco. El pequeño municipio de Lempira tiene una extensión territorial de 172 km2, su población se dedica principalmente a la agricultura y ganadería y una pequeña parte al comercio. Audelio reside con su esposa y tres hijos en el Barrio Limones, aproximadamente a 2 km del casco urbano de Guarita.

A sus 50 años de edad trabaja arduamente como productor de maíz y frijol en su parcela, ubicada en el Valle de San Jerónimo, a 8 km de su hogar. Su propiedad cuenta con 10 mz de extensión, de las cuales ha dedicado 1.5 mz para producir granos básicos, el resto para un pequeño número de cabezas de ganado y un área de bosque.

Foto de Aurelio por personal de CRS.   

 

“Al principio los demás productores que pasaban cerca me decían que mucho cuesta abonar a la siembra y da lo mismo, pero cuando después vieron que era bueno, me empezaron a preguntar qué otra clase de abono le echaba, y les dije que mezclaran 18-46-0 y KCl a la siembra y después otra de Urea a los 25 y 40 días, sin ocupar más abono, solo la taponadita por postura”, comenta Audelio.

Su productividad ha mejorado tanto que pasó de 50 qq/mz en años anteriores, a 75 qq/mz en 2017; ahora siembra una menor área. Comenzó a trabajar con la iniciativa ProSuelos en 2014, con el apoyo del Comité Central Pro Agua y Desarrollo Integral de Lempira (COCEPRADIL) y Catholic Relief Services (CRS). Hoy participa con el proyecto Agua y Suelo para la Agricultura (ASA), implementando parcelas de innovación tecnológica participativa en manejo integrado de la fertilidad del suelo para su cultivo de maíz.

Producir de manera convencional maíz y frijol requiere una alta inversión en fertilizantes y mayor extensión de terreno para producir en cantidad. Sin embargo, todo mejoró desde que implementó las validaciones de fertilización en maíz con los principios de 4 Recomendaciones (4 R: fuente adecuada, dosis adecuada, momento adecuado y lugar adecuado). También la cobertura de suelo, la no quema, la mínima labranza y una buena semilla con variedades de polinización libre; son las prácticas que se trabajan en los procesos de capacitación con CRS-COCEPRADIL.

Grupo de productores que trabajan con Audelio. Foto por personal de CRS.   

 

Audelio y otros productores trabajan utilizando un sistema colaborativo llamado “mano vuelta” el cual consiste en trabajo colectivo, en donde se asocian de 5 a 8 productores para trabajar juntos en la finca de todos, en ese proceso contabilizan cuantos días trabajan en cada finca y realizan diferentes tareas.

En el 2018 su parcela de maíz soportó una canícula de 45 días en los meses de julio y agosto. A pesar de esto, en diciembre cosechó maíz, aunque con una disminución de rendimiento del 40% con respecto al año anterior, logrando solo 45 qq/mz. Mientras tanto, la mayoría de los productores que no implementaron prácticas similares de agricultura de conservación no lograron cosechas.

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