Un grupo de autoahorro nutre una cooperativa de madres de familia

Un grupo de autoahorro nutre una cooperativa de madres de familia

Las mujeres, miembros de la cooperativa Cactucito desarrollan estrategias de mercadotécnia con herramientas provistas por CRS.

Por Christian Meléndez López

Basilia y Antolina, miembros de la cooperativa Cactucito, se preparan para una nueva venta de cactus. Foto de Christian Meléndez López/CRS

Basilia y Antolina, miembros de la cooperativa Cactucito, se preparan para una nueva venta de cactus. Foto de Christian Meléndez López/CRS

La cooperativa Cactucito, un vivero de cactus formado por mujeres hace 19 años, se encuentra en Charcos, una comunidad en las afueras de Matehuala, la cuarta ciudad más grande en San Luis Potosí, México. Después de pasar por varias rancherías, me di cuenta de algo—la falta de hombres.

“La comunidad prácticamente está formada por mujeres,” dijo César Álvarez, que trabaja con uno de nuestros socios. De hecho, cada miembro de la cooperativa tiene al menos un familiar que debió migrar hacia el norte.

El padre Gerardo Ortíz Blanco, un firme apoyo de la cooperativa, dirigió nuestro grupo hasta el vivero. Nos sentamos en un círculo rodeados de una impresionante variedad de cactus. A medida que nos presentamos, los niños corrían afuera del invernadero, su pegajosa risa acaparó el ambiente un par de veces mientras nos conocimos. Claudia, la presidenta de la cooperativa y la más joven de la cooperativa, habló con nosotros acerca de los logros y retos del grupo.

Intento para superar la pobreza y la migración

Más de 100 especies de cactus son cultivadas en el invernadero. Foto de Christian Meléndez López/CRS

Más de 100 especies de cactus son cultivadas en el invernadero. Foto de Christian Meléndez López/CRS

San Luis Potosí cuenta con casi 3 millones de habitantes: el 36 por ciento vive en zonas rurales y el 20 por ciento son de origen indígena. Hay 26 municipios en el Altiplano Potosino, y su clima no es adecuado para la agricultura. Además, hay altos niveles de pobreza y migración en la zona. En Matehuala, 52,468 personas—alrededor del 54 por ciento de la población—viven en o por debajo del umbral de la pobreza. La mayoría de la gente trabaja en empleos temporales y ganan menos de 7 dólares por día, aproximadamente 115 Pesos mexicanos.

Leonor y Claudia nos dijeron que el vivero crece 107 especies de cactus, además de algunas plantas suculentas. Ha sido un largo camino hacia el éxito—la primera vez que las mujeres plantaron semillas, se murieron. Pero su perseverancia ha dado frutos; ellas ahora tienen un permiso, que no se le otorga a todas las parcelas. Cortar cactus en México es un delito grave, y no está permitida su exportación.

Tener éxito en crecer cactus no fue el único desafío de las mujeres; su siguiente prueba es encontrar un mercado rentable.

Afronta de desafíos con esperanza y educación

Claudia, la presidenta de la cooperativa, ahora tiene una oportunidad de aprender formas alternas a las ganancias de invernadero y contribuir para mantener a su familia. Foto de Christian Meléndez López/CRS

Claudia, la presidenta de la cooperativa, ahora tiene una oportunidad de aprender formas alternas para producir ingresos y mantener a su familia. Foto de Christian Meléndez López/CRS

Catholic Relief Services y nuestro socio comenzaron a trabajar con las emprendedoras mujeres el pasado mes de abril. Durante sus reuniones semanales, aplican la metodología de Comunidades de Ahorro y Préstamo Interno, o SILC, para aprender cómo ahorrar sus ganancias. También están aprendiendo a adoptar los principios de la confianza, la corresponsabilidad, la solidaridad y la planeación a largo plazo. Además de su fondo de ahorro principal, las mujeres han creado un fondo de emergencia para cubrir enfermedades y necesidades inesperadas. En el futuro, esperan comprar un vehículo juntas, para poder vender sus cactus en otras áreas.

“Poquito a poquito se va fomentando el hábito del ahorro,” dice Sanjuana Rodríguez, una promotora de salud y organización comunitaria local. “Ya después, si Dios quiere, ir aumentando para conseguir un local.”

Durante los últimos tres meses, las mujeres han ahorrado casi 24 dólares. Eso es cerca de 24 kilos (53 libras) de frijoles para sus familias.

“Los temas de autoayuda y los entrenamientos nos han servido mucho,” me dice María Salomé, miembro del grupo. Antolina, otro miembro del grupo se ha sido inspirado para ahorrar aún más. “Pues hay que bajarle a la soda para poder ahorrar—y vale la pena,” dice ella.

Los miembros del grupo de auto ahorro comparten sus conocimientos, expectativas y retos en las sesiones semanales. La sesión también tiene un componente terapeútico.

“Ofrecemos temas de salud emocional para mitigar algunos de los impactos psicosociales causados por la migración,” dice Álvarez.

Acompañamiento especializado hacia la utilidad

Aunque la parcela ha sido un éxito, el grupo todavía tiene que encontrar un mercado objetivo. La única oportunidad que han tenido para vender sus productos ha sido en la fiesta patronal anual. Y debido a que muchos de los miembros de la cooperativa son el único proveedor del hogar, no es suficiente. La comunidad sobrevive principalmente a través de trabajos agrícolas temporales y otras oportunidades no permanentes.

Pero el futuro se ha tornado prometedor para este grupo de mujeres trabajadoras. El socio de CRS, MaxiTerra, una agencia de mercadotécnia con fines de lucro especializada en productos frescos, está diseñando una estrategia de mercado, y ENACTUS, un movimiento de voluntariado universitario, está trabajando en una campaña de comercialización y mercadeo. Durante los próximos cuatro meses, esta asociación debe generar resultados y permitir al vivero Cactucito finalmente obtener una utilidad. Antes de unirse al grupo SILC, las mujeres estaban desanimadas. Pero hoy en día tienen la mira puesta en un futuro prometedor y sobre todo más brillante.

Christian Meléndez López es la gerente de mercadeo hispano para CRS. Su oficina está en la sede mundial en Baltimore, Maryland.

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