En Filipinas, CRS apresura la ayuda a personas vulnerables

En Filipinas, CRS apresura la ayuda a personas vulnerables

En respuesta a la propagación de los casos de COVID-19, el gobierno filipino declaró un estado de calamidad en todo el país el 17 de marzo de 2020. También entró en vigor una cuarentena comunitaria reforzada de un mes que cubre toda la isla de Luzón, que posteriormente se extendió hasta al menos el 30 de abril de 2020. Aunque los servicios esenciales y los servicios públicos básicos continuaron, todo el transporte público se detuvo, la mayoría de las empresas privadas y las oficinas gubernamentales se cerraron, y se establecieron controles estrictos sobre el movimiento y las reuniones en público. En la Gran Manila, el 30% de los trabajadores son asalariados diarios que no pueden trabajar durante el cierre de emergencia y han perdido sus ingresos. Con poco o ningún ahorro, los asalariados diarios luchan por satisfacer las necesidades básicas de sus familias y, a menudo, recurren a préstamos de prestamistas abusivos. Si bien la mayoría de los gobiernos locales de barangay (vecindario) ya han proporcionado paquetes de alimentos y el gobierno nacional está brindando apoyo en efectivo a familias vulnerables inscritas anteriormente, se necesita mucho más apoyo para ayudar a las familias en riesgo de quedar en el olvido.

Respuesta de CRS:

CRS está proporcionando 5,000 pesos filipinos (alrededor de 98 dólares) en ayuda en efectivo a 150 hogares en Pateros, al sureste de Gran Manila, para que puedan comprar artículos esenciales para satisfacer sus necesidades básicas. Las familias fueron seleccionadas en base a los siguientes criterios:

  • ninguna fuente fija de ingresos;
  • trabajadores no registrados o indocumentados; y
  • sin ingresos porque su negocio no está operando.

CRS trabajó con Palawan Express (un negocio de transferencia de dinero) para distribuir el efectivo a los beneficiarios sin costo alguno para ellos.

Fotos Megan Gilbert/CRS.    

 

Simplicio Samaniego, de 59 años, es un vendedor de cigarrillos. Con dos niños todavía en la escuela, Simplicio trabaja incansablemente para mantener a su familia. Antes del cierre en Gran Manila, caminaba varios kilómetros desde su casa en Pateros hasta otra parte del área metropolitana, y permanecía de pie la mayor parte del día buscando hacer su próxima venta. Antes del cierre, ganaba al menos de 4,000 a 5,000 pesos filipinos (79 a 98 dólares) al mes.

“Mi esposa trabaja como ayudante de casa y estamos haciendo todo lo posible para llegar a fin de mes. Pero el cierre de emergencia me ha dificultado ganar dinero”, compartió Simplicio. “Usaré la ayuda en efectivo de CRS para comprar arroz, alimentos, vitaminas y medicamentos”, agregó.

Este proyecto piloto permitió a CRS identificar barreras para la programación de efectivo en un contexto de COVID. CRS y el personal asociado superaron desafíos en la identificación y validación de la información de las familias por teléfono y utilizarán esas lecciones aprendidas cuando reciban fondos externos para la ayuda en efectivo.

Además del proyecto de transferencia de efectivo, CRS también respondió a la solicitud de Tahanang Walang Hagdanan, Inc. (TWHI) de proporcionar ayuda alimentaria y de higiene a 116 personas con discapacidad (PWD, por su sigla en inglés) que viven en las instalaciones residenciales de TWHI. Los residentes de TWHI seleccionaron y acordaron el contenido de los paquetes de alimentos e higiene mediante un ejercicio participativo.

Fotos cortesía de Ronald Roldan de Cáritas Pasig     

 

Erika Mae Joy Villaflores se sorprendió de cómo CRS manejó sus operaciones de respuesta al coronavirus en las instalaciones residenciales de TWHI.

“¡[La distribución] fue muy transparente y detallada! CRS nos ha proporcionado un desglose de cuánto cuesta cada alimento y artículo de higiene. Y luego se nos ocurrió nuestra lista de artículos prioritarios al mismo tiempo que nos aseguramos de que los paquetes de alimentos e higiene estén dentro del presupuesto. ¡Parecía que estábamos comprando los artículos nosotros mismos!” dijo Erika.

Lecciones aprendidas para distribuciones en especie en un contexto de COVID:

  • La coordinación estrecha con el gobierno local es fundamental para la distribución de alimentos e higiene: cada vehículo de entrega requiere un permiso para viajar. Sin una relación previa con el gobierno, obtener los permisos adecuados habría creado demoras adicionales.
  • Las personas con discapacidad tienen desafíos adicionales para comprar sus propios suministros, especialmente con respecto al transporte, ya que el transporte público se ha cerrado. Por lo tanto, es mejor dar una canasta de suministros directamente a las personas con discapacidad. (Sin embargo, las familias que pueden acceder a las tiendas y llevar suministros a casa prefieren la ayuda en efectivo).

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