CONEXIÓN CON EL CAMBIO CLIMÁTICO: MEJORANDO CON EL CACAO Y EL CHOCOLATE

CONEXIÓN CON EL CAMBIO CLIMÁTICO: MEJORANDO CON EL CACAO Y EL CHOCOLATE

Simón Pérez puede ser un sencillo agricultor de la región occidental de El Salvador, pero sabe bien cómo minimizar riesgos. Cuando la roya del café —un hongo que cubre las hojas del árbol de café con un polvo amarillo anaranjado— apareció por primera vez en las suaves colinas donde vive Pérez y diezmó sus árboles, este agricultor decidió que no quería saber nada más con el café. Al menos por el momento.

“Vi que mis vecinos tenían problemas, incluso después de haber hecho el esfuerzo de plantar nuevos árboles”, dijo. “Pensé que lo mejor era esperar y ver qué ocurría”.

Tenía razón al esperar. Seis años más tarde, la roya del café había mermado gravemente la producción de café en México y América Central, lo que causó daños económicos por valor de más de 1,000 millones de dólares y puso en riesgo los medios de subsistencia de cientos de miles de pequeños agricultores.

Los científicos consideran que la subida de las temperaturas y el aumento de las precipitaciones son los responsables de la agresiva propagación de este hongo amante de la humedad y presente en la región desde la década de 1970.

“Como agricultor, siempre tienes que buscar alternativas. Llevamos años sufriendo pérdidas y el cambio climático no hace más que empeorar la situación”. — Simón Pérez

Cacao: Ayudando a los agricultores y protegiendo el medio ambiente

Hoy día, Pérez y miles de agricultores como él optan por una alternativa nueva: el cacao, ingrediente principal del chocolate. El cacao es un cultivo comercial con lazos históricos con la región y que ofrece la posibilidad de ayudar a las personas y, al mismo tiempo, proteger el medio ambiente.

ALIANZA CACAO EL SALVADOR

Simón Pérez está convirtiendo el cacao en su cultivo principal con la ayuda de la Alianza Cacao El Salvador. Foto de Oscar Leiva/Silverlight para CRS

Pérez es uno de los 6,500 agricultores a los que Catholic Relief Services ayuda a través de la Alianza Cacao El Salvador. Con fondos aportados por la Howard G. Buffett Foundation y la USAID, la alianza —una asociación de empresas privadas e instituciones gubernamentales, académicas y de investigación— ayuda a plantar cacao en unas 6,500 hectáreas (16,000 acres) en El Salvador.

“Cultivar cacao es una opción razonable en El Salvador”, dijo Gilberto Amaya, quien dirige el programa para CRS. “Ofrece muchas ventajas”.

Este pequeño país centroamericano es el segundo país más deforestado del hemisferio después de Haití. Gran parte de su suelo está erosionado, por lo que a los pequeños agricultores con escasos recursos económicos les resulta difícil y caro ganarse la vida con sus cultivos. Los caficultores como Pérez tienen que enfrentarse además al problema añadido de plagas y hongos relacionados con el clima, los cuales invaden áreas cada vez a mayor altura, lugares en los que hace un tiempo no podían prosperar.

“El café de baja altura está perdiendo competitividad en un mercado que prefiere el café de mayor calidad que crece a gran altura”, explicó Amaya.

“El cacao ofrece una excelente alternativa para que los agricultores que se enfrentan a elevados costos de producción y baja productividad a causa de la roya del café puedan diversificar su actividad. El cultivo intercalado de café y cacao mejora la viabilidad financiera y reduce los riesgos para los agricultores. Es una propuesta más atractiva”.

Aumento de las oportunidades

Debido a la plaga de la roya del café, algunos caficultores comenzaron a cortar sus árboles para plantar granos básicos como frijoles y maíz, mientras que otros abandonan por completo sus cultivos. En el proceso, destruyen la poca cubierta forestal que todavía queda en El Salvador. La introducción del cacao como cultivo intercalado, o de asocio, en un sistema agroforestal diversificado mejora la biodiversidad y sostiene los ingresos, al mismo tiempo que permite a los productores conservar la tradición familiar como caficultores.

ALIANZA CACAO EL SALVADOR

Como parte de un sistema de agroforestería, Simón Pérez cultiva diversos productos que ayudarán a aumentar sus ingresos. Foto de Oscar Leiva/Silverlight para CRS

La buena noticia es que el cacao crece muy bien en el clima de El Salvador. Se puede intercalar con facilidad con cultivos esenciales como el maíz y los frijoles, que constituyen la base de la dieta centroamericana, dentro de un sistema de agroforestería que incluye plátanos, árboles de madera dura y frutales. Todos estos productos diversifican los ingresos de los agricultores.

Entremezclados con sus nuevos 1,800 árboles de cacao, Pérez cultiva plátanos, aguacates, papayas y gandules, algunos de los cuales vende en el mercado local. La comida y el dinero extra le ayuda a sacar adelante a su familia mientras espera a que el cacao esté listo para cosechar, dentro de unos tres o cuatro años.

El cultivo de una combinación de productos, incluidos plátanos y cacao, puede resultar rentable. Los agricultores en El Salvador pueden aspirar a obtener unas ganancias medias de 560 dólares al año por hectárea (unos 2.5 acres) más que cultivando solo café.

Una apuesta por el mercado gourmet

La creación de mercados nacionales e internacionales para el cacao salvadoreño es un factor clave para el éxito de la alianza. El gobierno de El Salvador ha elegido el cacao como una de las 10 cadenas de valor que pretende desarrollar para luchar contra la pobreza rural y aumentar la producción agrícola.

En todo el mundo la demanda y los precios del cacao están al alza y los principales productores de chocolate, desde los chocolateros de lujo hasta las grandes corporaciones tienen la vista puesta en América Central.

La alianza, por su parte, mira con especial interés el negocio del cacao fino de aroma.

“El Salvador no será capaz de producir suficiente chocolate para los fabricantes de chocolate a granel”, dijo Amaya. “No podemos competir en volumen, así que vamos a orientarnos a los mercados de chocolates especiales y gourmet”.

Por ahora, la alianza y los agricultores miembros se están centrando en establecer contactos con los fabricantes de chocolate que han mostrado interés por El Salvador como origen para el producto que buscan y en cómo satisfacer los estándares de calidad de estos fabricantes para estar preparados cuando llegue el momento. Pero para este país empobrecido y sus agricultores se trata de algo más que la reactireactivación de la producción de cacao, producto que fue en un tiempo tan importante que sus semillas de color marrón oscuro se utilizaron como moneda.

Lucha contra los efectos del cambio climático

Las plantaciones de cacao, en las cuales puede haber alrededor de 900 árboles por hectárea en las regiones más productivas, imitan el bosque natural. Estas plantaciones pueden:

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Simón Pérez muestra sus árboles de cacao recién plantados. Foto de Oscar Leiva/Silverlight para CRS

  • ayudar a recuperar el suelo
  • reducir la erosión
  • aumentar la fertilidad del suelo
  • promover la biodiversidad 
  • impulsar la resiliencia de los agricultores ante los efectos del cambio climático y los fenómenos meteorológicos extremos.

Pérez, un hombre de 52 años y padre de tres hijos, es consciente de estas ventajas.

Admite que al principio era escéptico respecto al cacao. Aparte de beber una versión salvadoreña de chocolate caliente, no sabía realmente mucho sobre este producto. Pero plantar cacao junto con otras frutas y árboles de madera dura en su terreno de unas 1.6 hectáreas (cuatro acres) le enseñó mucho sobre la importancia de la humedad y la salud del suelo.

En la actualidad, usa una gran cantidad de material orgánico que queda tras las cosecha de sus cultivos para preparar una cubierta vegetal para el suelo. Esta cubierta actúa como fertilizante orgánico para sus árboles de cacao, sin necesidad de usar productos químicos. Además también ahorra agua, la cual obtiene de un pozo, usando un sistema de riego por goteo y baja presión. Sus campos sirven como lugar de entrenamiento para otros agricultores de la comunidad.

“Poco a poco todos nos estamos enamorando del cacao. Estamos ganando. Es un árbol, es lo que nos da la vida”. — Simón Pérez

 

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