María Isabel Barboza

Cuéntenos un poco sobre usted.

Nací en Maryland, pero crecí en Lima, Perú, de donde son mis padres. Regresé a los Estados Unidos para asistir a la universidad y al graduarme trabajé para la Fundación Interamericana, una organización que apoya el desarrollo comunitario en América Latina. Luego fui voluntaria del Cuerpo de Paz en Guatemala con el Proyecto Eco-Quetzal, una ONG que promueve prácticas agrícolas alternativas y ayuda a los agricultores a generar ingresos. Regresé a la universidad para obtener una maestría en relaciones internacionales y allí me entrevisté con CRS. Me encanta viajar, conocer nuevas culturas y personas, y también aprender nuevos idiomas.

¿Qué podría contarnos acerca de su trabajo en Catholic Relief Services?

Mari Barboza en Afganistán, en marzo de 2006, visitando el programa de Aprendizaje Acelerado para Mujeres y Niñas. Foto de Huma Safi para CRS

Inicié mi trabajo con Catholic Relief Services en enero de 2000. Primero trabajé en Kenia y luego en Zambia en una variedad

Estados Unidos CRS Mari Barboza estudiante pasantía

María Ángeles Zumarraga, estudiante de Villanova University y su supervisora Mari Barboza de la oficina del noreste de CRS posan para una foto durante la pasantía de la joven en la organización. Foto de Roberta Duna/CRS

de proyectos como responder a la pandemia del VIH en estos países y la construcción de la paz. Luego trabajé como Asesora Regional para Derechos Humanos y Construcción de la Paz en América Latina durante tres años. En 2005, me uní al equipo que facilita “hermanamientos” o relaciones entre diócesis católicas hermanas de los Estados Unidos y el resto del mundo.

Mi trabajo en la Oficina Regional del Noreste incluye invitar a la comunidad hispana y a otros grupos a vivir su fe y participar en nuestro trabajo para promover la justicia, la generosidad, el respeto a los derechos humanos y la solidaridad global. Una parte vital de este trabajo es educar a los estadounidenses sobre los muchos necesitados que hay en el mundo y motivarlos a que actúen para cambiar las políticas injustas que oprimen a tantos.

¿Qué la motiva sobre Catholic Relief Services?

Para mí el trabajo es una vocación de servir a los más necesitados. Me ha permitido desempeñar una tarea, aunque sea pequeña, para ayudar a mejorar la vida de muchas personas lo cual enriquece y le da sentido a mi vida. También he podido visitar muchos lugares y conocer a gente excepcional.

Describa un momento que se destaca como una experiencia transformadora para usted durante sus años de trabajo para CRS.

El tiempo que he trabajado para CRS ha estado lleno de momentos de transformación al conocer a la gente que servimos en tantas partes del mundo. Recuerdo en Kenia, cuando conocí a personas que eran VIH positivo que luchaban por su vida y aprendían sus derechos, a la mujer afgana que participaba en una clase de lectura acelerada y me dijo “antes estaba ciega y ahora puedo ver. Ahora puedo ir al mercado y no me pueden engañar. Puedo ayudar a mis hijos con sus tareas y contribuir en mi casa”.

He conocido a los mártires de hoy: a laicos, religiosos y religiosas en las áreas más remotas de África y América Latina donde no hay ni gobierno ni nadie más que les tienda una mano a las comunidades necesitadas. En Colombia, muchos religiosos y laicos son amenazados y asesinados por proteger la vida de los más vulnerables y denunciar los actos de violencia contra ellos. Su vida es un testimonio diario de su fe católica y amor por los demás.

En mi trabajo actual en los Estados Unidos me emociona cuando los jóvenes con los que interactuamos viven su fe apropiándose del mensaje de generosidad, justicia y solidaridad y realizan obras increíbles. Ellos hacen que el cambio sea posible.

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