Catholic Relief Services (CRS) fue fundada en 1943 por los obispos católicos de los Estados Unidos con la idea de asistir a los sobrevivientes de la II Guerra Mundial en Europa. Desde entonces, nos hemos expandido para asistir a más de 100 millones de personas en cerca de 100 países de los cinco continentes.

Una madre y su hija esperan para recibir una ración de comida. CRS trabaja con Cáritas Guatemala para proporcionar comida suplementaria y talleres educativos a madres con niños pequeños, con el fin de promover el desarrollo infantil adecuado. Foto de Sara Fajardo/CRS
Nuestra sede mundial se encuentra en Baltimore, Maryland. Contamos con un equipo de empleados de más de 4.500 personas comprometidos con el apostolado de la Iglesia Católica para ayudar a los más necesitados.
Nuestra misión consiste en ayudar a personas de escasos recursos y con dificultades económicas en el extranjero, promover la santidad de la vida humana y la dignidad de la persona de acuerdo con el espíritu de la doctrina social católica. Aunque nuestra misión está enraizada en la fe católica, nuestras actividades se basan únicamente en las necesidades de las personas, sin discriminación por raza, religión o nacionalidad. En los Estados Unidos, CRS llama a los católicos a vivir su fe en solidaridad con los pobres y con quienes sufren alrededor del mundo.
La fuerza fundamental que motiva todas las actividades de CRS es el Evangelio de Jesucristo, específicamente en lo pertinente al alivio del sufrimiento humano, el desarrollo de las personas y la promoción de la caridad y la justicia. Estamos comprometidos con un conjunto de principios y nos hacemos responsables frente a los demás por cada uno de ellos.
CRS mantiene estrictas normas de eficiencia, rendición de cuentas y transparencia. El año pasado, 95 por ciento de nuestras recaudaciones se destinaron directamente a los programas que benefician a los necesitados en el extranjero.
Siendo la organización oficial de la comunidad católica de los Estados Unidos dedicada a la ayuda humanitaria internacional, CRS es administrada por una junta directiva compuesta principalmente por miembros del clero, en su mayoría obispos, y hombres y mujeres católicos.
