Mensaje de Santa María de Guadalupe

Por Alsy Acevedo

Uno de los mensajes más claros de la Virgen de Guadalupe es que todos somos iguales ante sus ojos. “El mensaje de la Virgen de Guadalupe es liberador, en el sentido de ir con la gente”, dice la hermana Fabiola De La Torre, misionera Guadalupana de Cristo Rey de la Orden de San Benito Abad en México.

Basílica de Santa María de Guadalupe en la Cd. de México, México. Sept. 2011. Foto por Phillip Laubner/CRS

Basílica de Santa María de Guadalupe en la Cd. de México, México. Sept. 2011. Foto por Phillip Laubner/CRS

El convento se encuentra a dos cuadras de la Basílica de Santa María de Guadalupe en el Distrito Federal. Allí reciben a devotos de todas partes del mundo y manifiestan con su ejemplo de vida el mensaje guadalupano de mostrar y dar amor, compasión, auxilio y defensa, así como oír y remediar lamentos, miserias, penas y dolores. Para entender la trascendencia de esta aparición es preciso comenzar por el contexto histórico. Por eso el relato de la hermana Fabiola comienza desde antes de la conquista del imperio azteca por los españoles en el 1521. Explica con gran detalle la riqueza cultural y lingüística de las diferentes razas indígenas que habitaban la zona. Menciona también cómo su profunda espiritualidad se basaba en una estrecha relación con la naturaleza. Con la llegada de los españoles todo cambia. Los conquistadores imponen su idioma, su cultura y su religión, menospreciando todo lo que formaba el pueblo indígena. Diez años más tarde la Virgen María escoge a un hombre indígena para llevar su mensaje. “Están en una crisis difícil y aparece ella [la Virgen de Guadalupe] no como una doncella que aplasta, sino que dignifica”, recalca la hermana Fabiola, quien junto a su congregación apoya los esfuerzos de construcción de paz de Catholic Relief Services en México. Cuando se le presenta a Juan Diego Cuauhtlatoatzin, la Virgen María no sólo tiene las facciones de una doncella indígena, sino que está vestida con símbolos relevantes a las culturas mesoamericanas.

Sor Fabiola De La Torre, de la Congregación Misioneras Guadalupanas de Cristo Rey, orden de San Benito Abad en México.

Sor Fabiola De La Torre, de la Congregación Misioneras Guadalupanas de Cristo Rey, orden de San Benito Abad en México.

Apuntando a un afiche que es réplica de la imagen que está en la Basílica, la hermana Fabiola señala los rayos de sol, la luna y la flor de cuatro pétalos en su vestido que para los indígenas era un signo de divinidad. “María de Guadalupe se viste de los símbolos de este pueblo”, dice la hermana Fabiola. La Virgen de Guadalupe, también conocida como “la morenita del Tepeyac” viene a unir a dos culturas. El padre Virgilio Elizondo, profesor de teología de la Universidad de Notre Dame y autor del libro “El tesoro de Guadalupe” comenta que es interesante leer la narración del encuentro de la Virgen con Juan Diego, a quien le pide que se presente al obispo y le solicite en nombre de ella que construyan una iglesia. “Colectivamente en el pueblo nativo había un deseo de muerte. Y es en este momento, en 1531, cuando toman lugar las apariciones de la Virgen. En ese momento el indígena que se sentía totalmente aplastado, no humano, la virgen le levanta”, relata Elizondo. Pero no sólo le levanta, sino que le dice que él tiene que ser su verdadero mensajero. “La Virgen le dice al indio Juan Diego ‘tú eres mi verdadero mensajero de la madre de Dios’. Es interesantísimo el cambio de papeles, como si fuera una obra de teatro. Como el caído se levanta, y él que estaba dominando se cae”, reflexiona el sacerdote. El Papa Juan Pablo II, quien visitó en varias ocasiones la Basílica en México, nombró a la Virgen de Guadalupe “Madre de América” y otorgó a la fecha del 12 de diciembre el rango litúrgico de fiesta para la celebración en la Iglesia. En su última visita a México, en el 2002, Juan Pablo II presidió la ceremonia de canonización de Juan Diego. “La Virgen de Guadalupe nos ha unido”, asegura la hermana Fabiola. “Somos un sólo pueblo, una raza humana”. CRS se une a la celebración de la Virgen de Guadalupe y trabaja diariamente para darle una vida más digna a los más vulnerables, respondiendo así al mensaje de la Guadalupana.

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