En el Día contra la trata de personas, los peruanos sufren a causa del oro

Por Halle Golden, pasante de los medios de comunicaciones hispanos

En su viaje a América Latina en enero 2018, el Papa Francisco visitará Puerto Maldonado, la capital de la región Madre de Dios en Perú. Durante su estadía en esta ciudad poco conocida, el Santo Padre llamará la atención sobre un problema que nos concierne a todos sin que, a menudo, seamos conscientes de él.

A lo largo de todo su papado, el Papa Francisco ha condenado la trata de personas. El Pontífice define el problema como “una herida abierta en el cuerpo de la sociedad contemporánea, un azote sobre el cuerpo de Cristo”. Describe la trata de personas como un crimen contra la humanidad que afecta a “demasiados niños [que] siguen siendo explotados, maltratados, esclavizados, presas de la violencia y del tráfico ilícito”.

Los especialistas estiman que el 57 por ciento de víctimas de la trata son niños de entre 13 y 17 años. Otro objetivo importante de la trata de personas son las mujeres, las cuales constituyen aproximadamente el 85 por ciento de las víctimas.

Cerca de estos campamentos existen bares que durante el día son establecimientos comerciales y por la noche se transforman en clubes nocturnos llamados “prostibares”. Se han rescatado más que 300 menores de edad en Madre de Dios. Foto cortesía de la Fiscalía contra el delito de trata de personas.

El 30 de julio es el Día mundial contra la trata de personas. Los expertos estiman que en el mundo hay 21 millones de personas víctimas de la trata y la esclavitud moderna. Esta cifra representa el mayor número de personas esclavizadas en toda la historia. Catholic Relief Services (CRS) trabaja para poner fin a la trata de personas mediante varios programas en todo el mundo, como en la región peruana Madre de Dios.

En Madre de Dios, CRS trabaja para elevar el nivel de conciencia entre las autoridades políticas y la población en general de que la trata de personas constituye una grave violación de los derechos humanos. Al mismo tiempo que ayuda a aumentar el conocimiento general sobre el problema, CRS también enseña maneras de identificar víctimas y autores de la violencia, y promueve acciones legales y el enjuiciamiento de los traficantes.

La gran importancia de la minería ilegal de oro en la ciudad de Puerto Maldonado, Perú, ubicada a unos 465 km (casi 200 millas) de Cusco y conocida como la puerta sur de la selva amazónica, ha contribuido enormemente al problema de la trata de personas en esta región. La economía de Madre de Dios depende de la minería, lo que ha impulsado la creación de comunidades mineras o campamentos. Cerca de estos campamentos existen bares que durante el día son establecimientos comerciales y por la noche se transforman en clubes nocturnos llamados “prostibares”.

Eva*, de 14 años, fue atrapada en el comercio sexual peruano a causa de un amigo de 15 años, que la incitó a abandonar a su familia y la tentó con la posibilidad de ganar algo de dinero. Eva, víctima de la trata de personas, fue convencida que su situación era un castigo por desobedecer a sus padres. Solo cuando fue rescatada por Amalia Ravelo Arias, una trabajadora social de Cáritas (un socio de CRS), Eva pudo comprender que su único error había sido confiar demasiado en un amigo.

Milo Hurtado, 24, es un minero en Madre de Dios, dentro de la Amazonía peruana. Se ve como separa los minerales del oro usando mercurio. Tiene que pisar  la mezcla por varios minutos bajo el sol. No sabe si el mercurio le dañará la salud. Foto por Oscar Leiva/Silverlight para CRS.

Las mentiras que atraen a muchos adolescentes como Eva adoptan formas diferentes, sobre todo en vecindarios con problemas financieros o familiares. Los engaños pueden tratarse de anuncios falsos, novios con segundas intenciones o “patrocinadores” que convencen a los padres a ceder sus hijos con la promesa de educarlos y ofrecerles mejores condiciones de vida. Amalia agrega, “los captores conocen la vida y las condiciones laborales de la familia de cada niña. Muchas de las familias tienen problemas o son disfuncionales… La necesidad las hace aceptar e ir a trabajar”. Se calcula que un 54 por ciento de las víctimas son atraídas por falsas ofertas de trabajo. Una vez que se convierten en víctimas de la trata de personas es muy difícil y peligroso escapar.

CRS ofrece servicios psicológicos, sociales y legales a las personas rescatadas y necesitadas. Los sobrevivientes también reciben formación especializada a través de talleres empresariales que les permiten alcanzar un futuro mejor. CRS trabaja para proteger, preservar y promover la dignidad humana con estas iniciativas para mejorar la vida de los adolescentes en zonas vulnerables como Madre de Dios.

Este programa se hizo posible gracias al apoyo del pueblo de los Estados Unidos de América, a través de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID).

Pide al congreso que proteja la ayuda contra el tráfico de personas

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