Desde que Catholic Relief Services (CRS) comenzó hace 65 años, nuestros programas han florecido en muchas direcciones. Sin embargo, gran parte de nuestro trabajo todavía se realiza en lugares que se están recuperando o se hallan al borde de la guerra y otras formas de violencia que ponen en peligro la vida humana. Con el tiempo nos hemos dado cuenta que la manera en que implementamos nuestros programas de ayuda de emergencia y desarrollo ayudan a prevenir o transformar conflictos.

Sudán CRS construcción de la paz radioyentes conversando educación

CRS trabaja con comunidades en Sudán para formar grupos de radiooyentes, como este grupo de las Mujeres Cultivadoras que conversan sobre un programa de radio que acaban de escuchar. De esta manera, profundizan su entendimiento de temas de actualidad. Tales grupos son críticos para fomentar la educación civil y para el éxito del Acuerdo Comprensivo de Paz, que puso fin a la guerra entre el norte y el sur de Sudán. Foto de Pohl, Laura Elizabeth

Si ignoráramos los conflictos y sus causas, nuestro trabajo de ayuda los prolongaría al proporcionar nuevos recursos (alimento y suministros) a las partes en pugna, o nuestros programas serían destruidos en medio del caos y la violencia. Si, en cambio, ayudamos a nuestros socios a enfocar las injusticias que causan conflictos en sus sociedades y facilitamos relaciones respetuosas entre las partes en conflicto, entonces nuestro trabajo ayudará a construir una paz duradera.

Antes de emprender la construcción de la paz, analizamos el contexto del conflicto con nuestros socios y la comunidad para decidir cómo enfocar mejor nuestras actividades de ayuda. En algunas áreas, prevenimos activamente el conflicto mediante la educación en derechos humanos, la incidencia política o el apoyo a las actividades de microfinanzas. Estos programas ayudan a enfocar las injusticias sociales antes de que la gente vea la violencia como única opción para el cambio.

En lugares donde hay conflictos violentos en marcha, tratamos de asegurar que nuestros programas de ayuda de emergencia no exacerben la situación, sino que más bien se utilicen los recursos para el cambio pacífico. Por ejemplo, en algunos países CRS trabaja impartiendo educación para la paz a los niños en campamentos de refugiados o mejorando las relaciones entre los refugiados y la población local.

En aquellas áreas que se recuperan de la violencia, podemos ayudar a la gente a reconstruir sus casas, restablecer una economía viable que valore a todos los miembros de la sociedad, o ayudamos a crear el espacio social para el largo proceso de recuperación del trauma y reconciliar las relaciones con el fin de apoyar la dignidad humana.

Alcance de este programa

CRS trabaja con socios locales y apoya grupos o iniciativas ya existentes, siempre que sea posible. Por ejemplo, en África del oeste comprometimos nuestro apoyo a una sólida red de trabajadores por la paz locales llamada West Africa Network for Peace (WANEP) (en inglés), que actúa en la región con actividades que construyen la paz y que previenen la violencia.

También laboramos con socios que representan la diversidad de su país o región, sean musulmanes, católicos o practicantes de religiones indígenas. Es importante que compartamos valores comunes con nuestros socios, aunque estemos enraizados en tradiciones religiosas diferentes. Apoyar la capacidad local ayuda a asegurar que nuestros programas para construir la paz se ajusten a su contexto, sean duraderos y culturalmente apropiados.

Tenemos programas internacionales para la construcción de la paz en más de 50 países. De aproximadamente 35 países donde había conflictos armados en el año 2000, CRS tenía programas en 28. Esto incluye lugares como Colombia y Sudán. También trabajamos en países donde asistimos a nuestros socios a recuperarse de conflictos violentos, como Angola y Bosnia-Herzegovina, o lugares que buscan prevenir futuros conflictos como Marruecos y Filipinas.

Construir la paz es un proyecto a largo plazo. Frecuentemente se dice que toma más tiempo salir de un conflicto violento que entrar en él. Debemos asumir el compromiso de largo plazo, trabajar y caminar en solidaridad con nuestros socios en este largo y difícil recorrido.