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Imágenes impresionantes del antes y el después de Haiyan

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El espíritu del pueblo Filipino supera la devastación causada por Haiyan
El 8 de noviembre marca el 1er aniversario del súper tifón

BALTIMORE, MD, 4 de noviembre de 2014- En la madrugada del 8 de noviembre de 2013, el tifón más fuerte que haya golpeado a las Filipinas, y uno de los más fuertes jamás registrado, tocó tierra. Nombrado Haiyan, el súper tifón tomó 6.201 vidas y dañó o destruyó 1,1 millones de hogares a través de las islas de Samar y Leyte.

Actualmente, las carreteras de Samar y Leyte están libres de escombros y la economía local está en marcha para proveer para las necesidades más básicas como comida y el agua. La reconstrucción esta ahora en pleno apogeo y Catholic Relief Services (CRS) mantiene un rol de líder en los esfuerzos . No existe una sola solución apropiada para todas las familias, por lo que CRS se asegura que las comunidades jueguen  un papel clave en la definición de sus necesidades. Además CRS ofrece  opciones como alojamiento, agua, saneamiento e higiene, y la restauración de los medios de vida.

“El tamaño de este desastre fue devastador, pero los sentimientos de desesperanza o desesperación se desvanecieron rápidamente en los días y semanas después que la tormenta golpeó. El progreso de los esfuerzos de reconstrucción y de recuperación es totalmente atribuible al espíritu del pueblo filipino, y donde la comunidad humanitaria ha sido más eficaz es en el apoyo y la canalización de esos esfuerzos”. – Coordinador Josh Kyller- Catholic Relief Services Typhoon Respuesta

“Durante las primeras semanas, vimos la desesperación absoluta en Leyte y Samar. El súper tifón Haiyán arrasó con la costa Filipina. La devastación definió el paisaje. Las casas quedaron en astillas y las familias quedaron a la intemperie. Las familias que podían salían de sus casas y que mudaban de las zonas afectadas por el tifón. Esta situación se ha invertido. Hoy en día, las calles y los barrios ya no tienen escombros y las familias han comenzado a reconstruir. Todavía hay decenas de miles de familias que necesitan asistencia inmediata para reconstruir sus viviendas. Muchos pueden reconstruir si su casa estaba en una zona segura. Otros necesitan encontrar un lugar nuevo para vivir lejos de las zonas costeras que son propensas a tifones o inundaciones. CRS está ayudando a 20.000 familias a reconstruir sus hogares.” – Joe curry- Representate en Filipinas para Catholic Relief Services

En la fase de emergencia, CRS ayudó a 60.000 familias (unas 300.000 personas, un estimado de 5 personas por hogar). En total, CRS planea ayudar a 100.000 familias (500.000 personas) a recuperarse de Haiyan.

Nota a los editores: para fotos adicionales y oportunidades de entrevistas de contacto: kim.pozniak@crs.org

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Después de Haiyan, ‘un lugar tranquilo para dormir’

“Ellos han perdido todo.”

Recuperación después de Haiyan en las Filipinas

Leslie Montanejos se encuentra dentro de su nueva casa de transición con sus hijos Sofia Anne Marie, 4, y Anthony Jr., 2. Ella y su marido planeaban trasladar sus pertenencias a la casa el día después de que se tomara esta imagen, a sólo 3 semanas antes de la fecha prevista para el nacimiento de su nuevo bebé. Foto por Jennifer Hardy / CRS.

Ustedes han visto las imágenes al mismo tiempo que los presentadores de noticias pronuncian estas palabras después de un desastre-personas de pie frente a casas derribadas por el viento, arrasadas por el agua o derrumbadas al suelo por la tierra temblorosa. No queda nada.

Pero así como podrán dar testimonio los sobrevivientes del super tifón Haiyan, las personas en estas circunstancias pierden mucho más que paredes, techos, camas, mesas, ropa, libros y fotos. Los desastres también arrebatan la tranquilidad, la capacidad de dormir, los sentimientos de seguridad y protección, un sentido de control y la esperanza.

A medida que Catholic Relief Services trabaja para proporcionar refugios de transición a raíz de Haiyan, la tormenta más poderosa que jamás haya azotado Filipinas, también estamos ayudando a las personas a sentirse seguras y en control de su futuro.

“CRS decidió en contra de un enfoque repetitivo, de diseño único a los refugios de transición después de Haiyan,” comentó Josh Kyller, coordinador de la respuesta al super tifón. “Hay tantas variables – entornos urbanos y rurales, diferentes niveles de daño a las viviendas de las personas, propiedad de la tierra poco clara, zonas de no-construcción que requieren el traslado de las personas – todos esos factores significan que tenemos que pensar creativamente acerca de la situación particular de cada vecindario y familia”.

Las familias incluyen aquellas como la de Anita Punay, que recibió ayuda para construir una nueva casa.

“Es mejor dormir en mi casa nueva,” dijo Anita. “Mi antigua casa estaba a lo largo del rio, y fue completamente destruida por [Haiyan]. Hicimos una casa improvisada en el mismo lugar. Era sólo estaño recuperado y lona, y muy calurosa. Durante las fuertes lluvias, el agua entraba al refugio y lo debilitaba.”

Recuperación después de Haiyan en las Filipinas

Un trabajador construye el marco de un refugio de transición nuevo en Teraza, un barrio rural en la arquidiócesis de Palo. Foto por Jennifer Hardy/CRS

Anita y su familia—su esposo e hijastro de 13 años—eran buenos candidatos para un subsidio para construir una nueva casa porque ya tenían un terreno en tierras más altas. La familia recibía efectivo en incrementos a medida que terminaban cada etapa de construcción. Un ingeniero de CRS revisaba para asegurar que la familia estuviera utilizando técnicas de construcción resistentes a los desastres.

Anita sabía lo que quería en su nueva casa y opinó sobre el diseño que funcionaría mejor para su familia. Ella ya tiene planes para una ampliación, incluyendo una pequeña tienda donde la familia pueda vender refrigerios y bebidas.

“Es bueno que hemos recibido los subsidios para reconstruir”, dijo Anita. “Mi esposo, un plomero, solía ganar [7,86 dólares] al día. Ahora, él sólo ha podido encontrar trabajo como obrero y ha traído a casa alrededor de [5,62 dólares] al día. Eso no es suficiente para vivir. Nunca hubiéramos podido ahorrar lo suficiente para construir una casa por nuestra cuenta.”

Para algunas familias como la de Anita, los subsidios en efectivo para construir su propio diseño son la mejor opción. Para otros, que tienen que reconstruir en sitios con retos particulares, los ingenieros de CRS ayudan a crear un diseño que se ajuste a sus necesidades y que puede ser reconstruida de forma segura en su terreno.

Leslie Montanejos, una joven madre esperando el nacimiento de su tercer hijo en cuestión de semanas, dice que su tierra en el vecindario Cangumbang de Palo tiene un drenaje deficiente y se inunda a menudo. Eso significaba que los diseños de refugios de transición estándar-construidos sobre la tierra-no eran una buena opción. Los ingenieros recomendaron un diseño en relieve para toda la zona. Un capataz entrenado por CRS supervisó las cuadrillas de trabajo que construyeron refugios para el grupo de familias.

“Estoy tan emocionada de mudarnos a nuestra nueva casa mañana”, dijo Leslie. “El nuevo bebé tendrá un hogar limpio y fuerte cuando nazca.”

El diseño en relieve utiliza materiales de origen local y naturales, incluyendo paredes de bambú tejidas y la madera de los cocoteros caídos en la tormenta. Es fácil de personalizar y Leslie ya tiene modificaciones previstas para su nueva casa.

“Voy a demoler nuestra casa temporal, la que monté justo después de la tormenta, y utilizar esos materiales para hacer una cocina para nuestra nueva casa”, dijo ella. “También sé dónde voy a colgar la hamaca para que pueda dormir el nuevo bebé. Vamos a añadir un pasamanos a las escaleras de inmediato, y una cortina para hacer un lugar separado para dormir.”

Trabajo de recuperación en Filipinas después del tifón Haiyan

Trabajadores mezclan cemento para los cimientos de la casa nueva de Jessica Fernández. Foto por Jennifer Hardy/CRS

Leslie sonríe al hablar de lo que va a hacer por primera vez después de mudarse.

“No puedo esperar para decorar la casa”, dijo ella. “Voy a colgar cortinas, barnizar el exterior y añadir tapetes. Mi color favorito es el rosa. Cualquier cosa que pueda encontrar en rosa, lo voy a elegir.”

Personalizar su nueva casa también está en la mente de Jessica Fernández, madre de cuatro hijos que está esperando ansiosamente para que su nueva casa sea terminada en unos días. Ella eligió un diseño de refugio con paredes que tienen bloques de cemento en la parte inferior y madera contrachapada en la parte superior. Un capataz entrenado por CRS está supervisando un grupo de cinco trabajadores y un carpintero que trabajan en la casa de transición.

“Mi vecindario se llama Teraza, por Santa Teresa”, explicó Jessica. “Su día de fiesta es muy pronto, y todo el vecindario va a celebrar. Ahora muchos de nosotros tendremos nuevas casas antes del día de fiesta, esto hará que la celebración sea aún más especial.”

Independientemente del diseño o ubicación, las casas ofrecen a estas familias más que un lugar seco, privado para vivir. Proporcionan una sensación de seguridad y paz. Familia tras familia dice que eso es lo que más les gusta de su nuevo hogar.

“Me siento más segura en esta nueva casa, ya que es fuerte”, dijo Anita Punay. “Estoy agradecida por las personas que nos dieron… un lugar tranquilo para dormir.”

Jennifer Hardy es asociada regional de comunicaciones de la región de Asia y los países de la costa del Pacífico para CRS. Su oficina está en Phnom Penh, Camboya.

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Actualización desde Filipinas: más familias ya se encuentran en refugios

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Con las lonas ahora colocadas en el techo, el refugio de emergencia de Hermógenes "John" Cortés, Jr. (no aparece en la foto) está más cerca de su terminación. Jim Stipe/CRS

Con las lonas ahora colocadas en el techo, el refugio de emergencia de Hermógenes “John” Cortés, Jr. (no aparece en la foto) está más cerca de su terminación. Jim Stipe/CRS

CRS continúa todos los días ubicando a más familias en refugios tras la destrucción masiva de viviendas a lo largo de la trayectoria del tifón Haiyan. Hoy 2.243 lonas para refugios de emergencia fueron distribuidas en Palo y Ormoc, dos de las áreas en donde CRS está concentrando sus esfuerzos de ayuda. Esto eleva el total de lonas distribuidas hasta el momento a 3.358 a través de 9 barangays (aldeas) en Palo y Ormoc. En total, 13.570 lonas para refugios de emergencia están en el país o distribuidas. Otras 29.000 llegarán antes de que concluya el mes.

Un miembro del personal de CRS, Seki Hirano, Asesor técnico principal de refugios y reasentamientos (derecha) conversa con un carpintero, dos asistentes, y varios voluntarios que construyen un refugio de emergencia. Jim Stipe/CRS

Un miembro del personal de CRS, Seki Hirano, Asesor técnico principal de refugios y reasentamientos (derecha) conversa con un carpintero, dos asistentes, y varios voluntarios que construyen un refugio de emergencia. Jim Stipe/CRS

Desarrollos más positivos incluyen un suministro de agua municipal actualmente funcionando en la ciudad de Tacloban y Palo. Suministros de agua, saneamiento e higiene que llegaron al aeropuerto de Cebu serán enviados a Palo mañana. Y tres aerolíneas comerciales han sido concedidas espacio aéreo y están operando de forma limitada desde Manila directamente a Tacloban a partir de hoy. Con estos aviones y helicópteros que ejecutarán rutas regulares entre Cebu, Ormoc y Palo, la preocupación por el transporte disponible para pasajeros está disminuyendo. Aún quedan metas muy grandes. El enfoque a largo plazo de CRS ve mucho más allá de refugios hasta restaurar plenamente las vidas y los sustentos en las áreas bajo nuestro cuidado. Las cifras dan una idea de los trabajos necesarios más allá de la fase inicial de ayuda:

Hermógenes "John" Cortés, Jr. (izquierda) y un carpintero, dos asistentes, y varios voluntarios trabajan juntos para construir un refugio de emergencia para John y su familia. Jim Stipe/CRS

Hermógenes “John” Cortés, Jr. (izquierda) y un carpintero, dos asistentes, y varios voluntarios trabajan juntos para construir un refugio de emergencia para John y su familia. Jim Stipe/CRS

El número total de personas desplazadas ahora supera los 4,4 millones, y el número total de afectados es de casi 10 millones. El número de familias dentro de 1.526 centros de evacuación (continuando con la tendencia de una pequeña disminución diaria en el número de centros de evacuación en los últimos días) es de casi 86.000. La cifra oficial de muertos según el Consejo Nacional para el Manejo y la Reducción de Riesgos de Desastres (NDRRMC, por su sigla en inglés) ha cruzado el umbral de 4 mil y ahora se sitúa en 4.011. Sin cambios en los últimos días están los 1.602 que permanecen desaparecidos. La NDRRMC informa basándose en cifras reales registradas en lugar de estimaciones; se espera que estos números puedan aumentar. Cerca de 650.000 viviendas se reportan ahora como dañadas. De esta cifra, alrededor de 325.000 fueron destruidas.

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Tú ayudas a los haitianos a ponerse de nuevo en marcha

Por Robyn Fieser

Han pasado casi dos años desde que un devastador terremoto sacudió la capital de Haití, Puerto Príncipe, y sus alrededores.  Durante semanas, las escenas de destrucción dominaron las noticias.  Aunque las cámaras han desaparecido hace tiempo, el trabajo de Catholic Relief Services (CRS) y nuestros socios de la Iglesia en Haití continúa.  La respuesta humanitaria, que comenzó solo horas después del terremoto, permanece retadora y compleja.  Durante los últimos dos años, ha pasado de únicamente la provisión de alimentos de emergencia y suministros médicos a ser un conjunto de programas a largo plazo que fomenta el liderazgo local y ayuda a las comunidades haitianas a dirigir su propia recuperación y desarrollo.

CRS continúa la construcción de refugios provisionales para los residentes del campamento, comenzando por  los que son más vulnerables. Los residentes de este campamento estaban viviendo en el patio de una escuela después del terremoto. Foto de Benjamin Depp para CRS.

CRS continúa la construcción de refugios provisionales para los residentes del campamento, comenzando por los que son más vulnerables. Los residentes de este campamento estaban viviendo en el patio de una escuela después del terremoto. Foto de Benjamin Depp para CRS.

Hoy en día, CRS ayuda a muchos de los dos millones de haitianos que quedaron sin hogar por el terremoto a trasladarse de los campamentos a sus casas y a reconstruir sus comunidades al proporcionarles un paquete de servicios que incluye refugio, agua potable, saneamiento, demolición, retiro de escombros y reparación de viviendas.  A través de nuestro principal Programa para el  Re asentamiento de la Comunidad y la Recuperación (Community Resettlement and Recovery Program,  en inglés) CRS y nuestros socios han construido más de 10.600 refugios temporales.  Las robustas pero modestas casas, resistentes a terremotos y tormentas, son el hogar de unas 55.000 personas.

Ayudamos a los residentes de un campamento a encontrar condiciones de vida seguras otorgándoles subsidios para alquiler por un año.  Los residentes participaron en un curso de seis semanas que les proporciono capacitación en diversos temas, desde la administración financiera hasta la resolución de conflictos.  Al final del curso, cada familia elaboró un plan para hacer frente a los desafíos del futuro y recuperar el control de sus vidas.  Para ayudarlos a salir adelante, CRS esta proporcionando un seguro médico básico de seis meses así como apoyo a la educación.

La creación de empleos y otras actividades que generen ingresos es clave para ayudar a los haitianos a retomar el camino.  A través de un proyecto innovador, los haitianos están creando negocios de los escombros a su alrededor.  Los empresarios en el proyecto Escombros para la Reconstrucción (Rubble to Reconstruction, en inglés) y los empleados que contratan utilizan trituradoras de manivela para convertir los escombros de viviendas dañadas en mezcla de concreto utilizado para construcciones nuevas.  CRS compra la arena y grava de estos empresarios y utiliza estos materiales en los cimientos de los refugios temporales y las letrinas que construimos.  En este proceso, los trabajadores se ganan la vida y aprenden a manejar un negocio próspero.  A medida que el proyecto ha madurado, los empresarios han incrementado el número de trabajadores para mezclar el cemento y fabricar bloques de cemento para su venta en el mercado local.

CRS además esta ayudando a reactivar las pequeñas empresas mediante la concesión de subsidios e impartición de formación empresarial a cientos de empresarios que perdieron su negocio durante el terremoto o tienen buenas ideas para poner en marcha otros nuevos negocios.  En algunos barrios, ayudamos a los empresarios a crear centros de reciclaje que pagan a miembros de la comunidad por llevar su plástico reciclable.  Estamos ayudando a personas que son demasiado pobres para acceder a préstamos de los grupos comunitarios de ahorro.  Compuesto principalmente por mujeres, los grupos dan a los miembros una manera de ahorrar y tener acceso a créditos, a medida que toman prestado de los ahorros según sea necesario para pagar gastos relacionados con el cuidado de la salud o la educación.

Israel Chery examina granos de café en una plantación. CRS trabaja con 3.000 agricultores para mejorar la producción, las técnicas para reducir el daño por las plagas. Se dice que los insectos causan una pérdida del 70 por ciento de los granos de café. CRS también introduce variedades mejoradas de café, apoya a los viveros, provee capacitación empresarial y conectar a los agricultores con los compradores de café y de otras organizaciones. Foto de Benjamin Depp para CRS.

Israel Chery examina granos de café en una plantación. CRS trabaja con 3.000 agricultores para mejorar la producción, las técnicas para reducir el daño por las plagas. Se dice que los insectos causan una pérdida del 70 por ciento de los granos de café. CRS también introduce variedades mejoradas de café, apoya a los viveros, provee capacitación empresarial y conectar a los agricultores con los compradores de café y de otras organizaciones. Foto de Benjamin Depp para CRS.

Fuera de los centros urbanos del país, la recuperación dependerá de una mayor actividad agrícola.  Alrededor de dos tercios de los haitianos son agricultores que simplemente no pueden cultivar alimentos suficientes sobre una base regular para cubrir sus necesidades.  Después del terremoto, muchas familias en las zonas rurales tomaron la presión añadida de apoyar a más personas que perdieron sus hogares. Con fondos del gobierno de los Estados Unidos, CRS continúa su enfoque previo al terremoto de ayudar a las familias en la península sur de Haití a mejorar su productividad agrícola y proteger los recursos naturales.  Para ayudar al crecimiento de la afligida industria del mango y del café en Haití, CRS trabaja con más de 5.000 agricultores para mejorar las prácticas de producción y procesos y enlazarlos con los mercados más lucrativos.

Gracias a su generosidad y apoyo continuo, Catholic Relief Services ayuda a más de 10.000 familias a volver a establecerse en Puerto Príncipe.  Al permitir a las familias desplazarse a casa con seguridad y ganarse la vida de nuevo, CRS contribuye a reducir el número de personas desplazadas que viven en los campamentos.  Nuestro reto ahora es seguir ayudando a las familias haitianas a recuperar el control de sus vidas y a salir por si mismos de la pobreza.

Robyn Fieser es la asociada regional de comunicaciones de la región de América Latina y el Caribe para Catholic Relief Services. Su oficina está en Santo Domingo, República Dominicana.

Deslaves de lodo después de los huracanes en Gonaives, Haiti

Por Donal Reilly

Gonaives es un desastre. Haití es un país en una situación muy difícil incluso en sus mejores días. Yo solía trabajar en los barrios pobres de Puerto Príncipe, pero nunca he visto este grado de destrucción. El agua era un gran problema al principio. Durante las lluvias subía más arriba del primer piso de los edificios en el centro de la ciudad. La gente que trabajaba en Ache describía la situación como el efecto de un maremoto, pero el agua no venía del mar.

La ONU calcula que 2,5 millones de metros cúbicos de lodo se han depositado en Gonaives tras cuatro tormentas que azotaron la zona. Foto de Donal Reilly/CRS

La ONU calcula que 2,5 millones de metros cúbicos de lodo se han depositado en Gonaives tras cuatro tormentas que azotaron la zona. Foto de Donal Reilly/CRS

Ahora que el agua se ha retirado, el barro y los sedimentos que han quedado se han convirtiendo en un problema mayor. Nunca he visto un lugar tan atestado por los escombros. La ONU ha calculado que solo en la ciudad se ha depositado 2,5 millones de metros cúbicos de lodo. Estimo que para remover todo esto de Gonaives se tendrían que usar unos 400 camiones cargados de barro al día, todos los días durante un año.

Con todo el barro en las calles no hay drenaje. Los desagües están llenos. Los tanques sépticos están llenos. Las letrinas están llenas. Gonaives es básicamente una ciudad sin servicios de saneamiento.

La gente ya ha limpiado el lodo de sus casas y negocios, pero el problema está en que no hay ningún lugar para volcar el barro. De modo tal que lo ponen en las calles y se amontona y dificulta la movilidad. Si vuelve a llover antes de que las calles sean limpiadas sus casas se convertirán en piscinas. Esto se debe a que los edificios están en un nivel más bajo que las calles a su alrededor. Puesto que no hay drenaje, el agua se queda allí estancada.

Donal Reilly es asesor principal de emergencias de CRS Haití, donde trabajó desde 1996 hasta 2002.