Haití se prepara para otra temporada de huracanes

Por Robyn Fieser

El verano pasado, Haití fue golpeado no por una, sino por cuatro tormentas que inundaron muchas zonas de esta isla-nación. La norteña ciudad portuaria de Gonaives fue una de las más duramente golpeadas.

Los trabajadores sacaron un metro de lodo de esta escuela para que pudiera nuevamente abrir sus puertas.

Luego de que el Huracán Ike pasara por Haití en 2008, CRS movilizó 18 equipos de 15 trabajadores cada uno para limpiar las escuelas afectadas por el ciclón, que dejó unos 2,5 millones de metros cúbicos de lodo en la ciudad de Gonaives. Los trabajadores sacaron un metro de lodo de esta escuela para que pudiera nuevamente abrir sus puertas. Foto de David Snyder para CRS.

Mientras la ciudad se prepara para otra temporada de huracanes, me acerqué al personal de Catholic Relief Services para ponerme al día sobre los esfuerzos de recuperación: ¿qué requiere atención todavía?

Las memorias de las tormentas del año pasado están todavía frescas en la mente de los empleados de CRS.

“Hacemos los preparativos para la temporada de lluvias —huracanes en agosto— y definitivamente hay una sensación de temor”, explicó la asesora en emergencias Delphine Mulley, desde Gonaives. “Nadie sabe qué esperar y la ciudad no está preparada para otro desastre”.

Las lluvias de varios días generadas por las tormentas de finales del verano de 2008 sumergieron a esta ciudad de 350.000 habitantes propensa a las inundaciones. Cientos de familias quedaron atrapadas en sus casas. Otras se vieron obligadas a subirse a los techos. Cuando las inundaciones cedieron, dejaron calles y casas enterradas en el fango. Se estima que 2,44 millones de metros cúbicos de lodo, suficiente para llenar 320.000 camiones recolectores, congestionaron la ciudad.

Las escuelas —que fueron convertidas en refugios temporales— y los negocios estuvieron cerrados durante meses. Mientras miles luchaban por sobrevivir, CRS proporcionaba alimento y alojamiento a los más vulnerables.

CRS distribuyó cajas de reparaciones a las familias para que pudieran restaurar sus hogares. También ayudamos a 400 familias, cuyos hogares quedaron destruidos, a encontrar casas y pagar el alquiler durante un año.

Comienza la limpieza



En Gonaives, Haiti, residentes y el personal de CRS cooperan con la limpieza de la escuela Aparición de las Hermanas de San José.

En Gonaives, Haiti, residentes y el personal de CRS cooperan con la limpieza de la escuela Aparición de las Hermanas de San José. Foto de Alix Innocent/CRS.

En noviembre, luego de atender las necesidades inmediatas de la gente, el fango acumulado se convirtió en la prioridad número uno, recordó Mulley. “La gente que dejaba los refugios no podía mudarse nuevamente a sus casas debido al lodo acumulado y las escuelas no podían reabrir”, explicó. Mediante el programa de dinero-por-trabajo, CRS pagó a los residentes para que ayudaran a recuperar la ciudad de la suciedad acumulada.

Unos 300 trabajadores, casi la mitad mujeres, formaron equipos durante 20 días. Armados con ocho retroexcavadoras y 40 carretillas, retiraron 40.000 metros cúbicos de fango de sus vecindarios en Gonaives y la cercana Assifa, superando las expectativas.

“Fue algo frenético”, relató Mulley. “Todas esas organizaciones sin fines de lucro, tanto locales como internacionales, nos vieron trabajar y eso puso a todo el mundo en acción”.

Mulley nunca había visto a Gonaives completamente enterrada en el lodo. Pero, dijo que comparar las fotos del antes y después “la deja boquiabierta”.

“Es sorprendente la vuelta a la vida que se ha producido en Gonaives”, sostuvo Mulley.

Con la ajetreada vida social restaurada, sus principales vías reparadas y su economía en recuperación, los residentes ya no dependen de alimentos de emergencia, dijo Alix Innocent, del personal de CRS en Gonaives.

Pero el futuro es todavía sombrío.

El fango permanece



Varios pies de lodo atascan el recinto de la casa del obispo en Gonaives. Esta estructura de dos pisos sirvió como refugio a unas 600 personas cuando el huracán Ike inundó la ciudad.

Varios pies de lodo atascan el recinto de la casa del obispo en Gonaives. Esta estructura de dos pisos sirvió como refugio a unas 600 personas cuando el huracán Ike inundó la ciudad. Foto de David Snyder para CRS.

“El problema de salud pública sigue igual a pesar de nuestros esfuerzos por remover el lodo y limpiar los espacios comunitarios. Liberar completamente del fango a la ciudad se tomaría dos años, trabajando diariamente con al menos 15 retroexcavadoras y 100 camiones”, explicó Innocent.

Hasta ahora, el lodo que se ha removido está amontonado en vertederos fuera de la ciudad. Y todavía no se han tomado en cuenta las condiciones que hacen a Gonaives tan susceptible a las inundaciones.

Gonaives está construida sobre una llanura de inundación, uno de los acuíferos más grandes de Haití. El agua desciende por colinas que, como en la mayor parte del país, están despojadas de su cobertura vegetal. La ciudad está rodeada de colinas por todas partes. El drenaje deficiente hace que el agua se estanque en las calles de la ciudad.

Bill Canny, representante de Catholic Relief Services en Haití, advierte que los drenajes no han sido suficientemente aclarados en preparación para la venidera temporada ciclónica. Mientras tanto, no se han plantado suficientes árboles en las montañas cercanas para prevenir otros deslizamientos de agua y lodo.

“Desafortunadamente, las organizaciones, incluida CRS, se quedaron sin fondos”, dijo Canny. “Así que los esfuerzos de recuperación han quedado, en sentido general, faltos de financiamiento y los resultados han sido menos de lo deseado”.

Los esfuerzos continúan



A pesar del trauma, una joven beneficiaria de CRS se las arregla para sonreír desde el segundo piso de la residencia del obispo de Gonaives, donde ella y su familia se refugiaron cuando la ciudad se inundó a causa del Huracán Ike.

A pesar del trauma, una joven beneficiaria de CRS se las arregla para sonreír desde el segundo piso de la residencia del obispo de Gonaives, donde ella y su familia se refugiaron cuando la ciudad se inundó a causa del Huracán Ike. Aunque un gran huracán asechó a la ciudad en 2004, matando a cientos y desplazando a miles, los residentes del lugar dicen que esta última tormenta fue mucho más dañina y llevará mucho mas tiempo recuperarse de sus destrozos. Foto de David Snyder para CRS.

Voluntarios, encabezados por el Obispo de Gonaives y varias organizaciones de la Iglesia Católica, vuelven ahora a la carga con la continua limpieza de la ciudad, dijo Canny.

Innocent, oriundo de Gonaives, condujo recientemente reuniones con más de 100 residentes de la ciudad para examinar sus necesidades. Encontró que la deforestación y la necesidad de restaurar los acuíferos son las mayores preocupaciones de la gente mientras se preparan para la temporada de huracanes.

Por ahora, CRS continúa trabajando con UNICEF y el ministerio de Educación de Haití para proporcionar uniformes y libros a los niños en edad escolar. Los programas comunitarios de VIH y sida desarrollan planes de contingencia basados en las experiencias del año pasado para asegurarse que los servicios continúen durante los desastres naturales. Hay suministros de ayuda de emergencia colocados en almacenes de Puerto Príncipe y Miami. Finalmente, el personal de CRS continúa numerosas reuniones en diferentes partes del país, en preparación para la venidera temporada ciclónica.

“Tratamos de ayudar a la población de Gonaives a superar esta crisis y organizar su respuesta a las emergencias”, sostuvo Innocent.

Robyn Fieser es asociada regional de comunicaciones en la región de América Latina y el Caribe para Catholic Relief Services, su oficina está en Ciudad de Guatemala, Guatemala.

Si quiere hacer un comentario o alguna pregunta a Catholic Relief Services acerca de esta nota, por favor escríbanos a comentarios@crs.org.