Inundaciones en el norte de Brasil provocan destrucción y caos

Por Padre José Wasensteiner

Las inundaciones en la ciudad de Codó, Brasil, arrasaron con casas enteras y dejaron a más de 3.000 residentes sin hogar.

Las inundaciones en la ciudad de Codó, Brasil, arrasaron con casas enteras y dejaron a más de 3.000 residentes sin hogar. Foto cortesía de Cáritas Brasil.

Las zonas inundadas del noreste de Brasil, especialmente en nuestra ciudad de Codó, se hallan en estado de caos. Aunque parte del agua ha cedido, muchas calles están intransitables y miles de personas se hallan sin hogar. En Codó, 3.206 personas han sido desplazadas. De estas, 58 familias, unas 300 personas, están alojadas en guarderías infantiles en la parroquia de San Raimundo.

Las inundaciones, provocadas por dos meses de lluvia incesante, han sumergido casas enteras en comunidades cercanas al río Itapecuru. La primera inundación ocurrió entre el 21 y el 24 de abril, luego de intensas lluvias caídas desde el comienzo del mes. El agua subió mucho y anegó casas en el sector San Antonio de la ciudad, pero la situación estaba relativamente controlada. A medida que la lluvia continuaba, el río se desbordó, causando severas inundaciones las noches del 3 y el 4 de mayo.

Residentes de Codó, Brasil, cargan sus pertenencias por las calles anegadas. Miles de personas han sido desplazadas debido a las inundaciones provocadas por las fuertes lluvias.

Residentes de Codó, Brasil, cargan sus pertenencias por las calles anegadas. Miles de personas han sido desplazadas debido a las inundaciones provocadas por las fuertes lluvias. Foto cortesía de Cáritas Brasil.

Aunque el agua se ha retirado de algunas áreas, el daño queda. La mayoría de las casas están parcial o completamente destruidas. La gente quedará muy impactada cuando regrese a sus hogares y encuentre paredes derrumbadas, armazones desnudos y cimientos de adobe arrastrados por la corriente. Hay hoyos enormes en las calles. El lodo cubre calles y viviendas.

Toda la zona carece de agua potable y las alcantarillas están tapadas. Debido al incorrecto manejo de los desperdicios, las familias están ahora abrumadas por enormes cantidades de basura en las casas, pozos y desagües.

Residentes regresan a sus hogares y propiedades dañados o completamente destruidos.

Residentes regresan a sus hogares y propiedades dañados o completamente destruidos. Foto cortesía de Cáritas Brasil.

Ahora pende sobre estos pueblos la amenaza de brotes de enfermedades propagadas por el agua, en las zonas habitadas por familias pobres. Las personas que han tenido contacto con el agua padecen fiebres y erupciones en la piel. Los residentes han perdido sus bienes: camas, armarios, colchones, televisores, el arroz almacenado de la última cosecha y más. A la gente le ha quedado tan poco que todo lo de una familia cabe en una pequeña camioneta.

Como se ha perdido tanto, un gran acto de solidaridad consiste en reducir algo del sufrimiento y la carga que pesa sobre los residentes desplazados. Unos jóvenes han mostrado su generosidad ayudando a las familias a cargar sus pertenencias en camiones. Algunos residentes han prestado sus vehículos para ayudar a trasladar la gente a lugar seguro.

Visitamos diariamente a las víctimas en las instalaciones parroquiales. Cada uno de sus relatos es emotivo. Las familias están agradecidas por la ayuda y el alojamiento recibidos. Pueden quedarse en la parroquia por el tiempo que necesiten. Nuestra comunidad puede ser un pequeño testimonio del rostro de Dios en estos días.

Lea más sobre los esfuerzos CRS en Brasil para ayudar a las víctimas de las inundaciones.

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